Tenis | Sony Ericsson Championships WTA

El huracán Sharapova desarboló a Kim Clijsters

La rusa descansa hoy con la tranquilidad de estar casi clasificada

<b>IMBATIBLE. </b>Sharapova está demostrando un gran nivel de juego y buen nivel de forma.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Ayer se vieron las caras dos jugadoras que han sido número uno del mundo. Una, Kim Clijsters, parece que no lo volverá a ser aunque sólo tiene 23 años. La otra, Maria Sharapova, ocupó la cima mundial el 22 de agosto de 2005, luego se bajó y con 19 años tiene pinta de que puede volver a escalar hasta esa posición, ganar bastantes torneos y mucho más dinero, claro.

En tiempos muy recientes -en el precoz tenis actual el tiempo pasa con una velocidad de vértigo- a Clijsters no la tosía casi nadie. De hecho, Sharapova había jugado ya cinco veces contra ella y sólo este año consiguió romper la barrera que le impedía alcanzarla. Fue en San Diego y se decidió por un doble 7-5. En el Sony Ericsson Championships de Madrid le costó menos. Esta vez los guarismos se quedaron en un doble 6-4. ¿Por qué? Porque Sharapova fue un huracán, un junco flexible y a la vez potente que acabó enamorando a los casi 9.000 espectadores que se dieron cita en el Madrid Arena con su tenis valiente. Al flechazo ayuda que el rival se lo ponga un poco difícil, como ocurrió con Clijsters en el segundo set.

En la primera manga, la siberiana, que ya acumula dos victorias, salió a marcar distancias. Ella fue la que atacó la bola, la que subió más a la red, la que ayudada por sus 188 estilizados centímetros consiguió despedir la bola a más de 180 km/h. Rompió por vez primera a la belga para ponerse 3-2 arriba y con 5-3 perdonó un punto de break y de set. Pero con su saque finalizó con un juego en blanco para 6-4.

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A cara de perro.

En el segundo set, Clijsters subió de prestaciones. Frunció el ceño y enseñó esa cara de perro que indica que no le gusta nada, nada, lo que está pasando. No iba a vender barata su piel y ya en el segundo juego dispuso de tres oportunidades de rotura que Sharapova resolvió con un ace. Siguió empujando y se sucedieron las consultas al Ojo de Halcón porque no querían dar una bola por perdida. Tanta intensidad despistó hasta a los modelos recogepelotas, que tuvieron que ser llamados al orden por el juez y por el público. Clijsters por fin consiguió arrebatar el servicio a Sharapova cuando ésta sacaba para ganar con 5-2 e incluso en el último juego dispuso de dos oportunidades para romper también. Pero entonces apareció el látigo eslavo y con otra bomba directa acabó por derribar a la belga. Así es ella. Se puso luego su chaquetita, mandó besitos y volvió a imbuirse en sí misma. Hasta mañana.

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