Esquí | Adiós multitudinario

Sólo faltó la nieve en la despedida a Paco Ochoa

En su féretro, las banderas española, olímpica y de Cercedilla

Entierro de Paquito Fernández Ochoa
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Tenía que haber nevado", dijo Blanca Fernández Ochoa a la salida de la parroquia de San Sebastián, en Cercedilla, en la que se había celebrado el funeral por su hermano Paquito. "Sí, tenía que haber nevado", añadió con una sonrisa melancólica que, no mucho después, la también medallista olímpica (Albertville 1992) convirtió en llanto.

La nieve, esa amiga, fue la única que faltó a la despedida del campeón de eslalon en los Juegos de Sapporo 1972. Cuando los que pudieron entraron en el templo, a eso de las doce y siete minutos, el cielo estaba plomizo; dos horas después, a la salida, llovía.

Pero ni un copo de nieve para acompañar el féretro, de nuevo cubierto con la bandera española y de Cercedilla, como el día antes, en la casa familiar, a las que ahora se añadió la enseña olímpica, la blanca con los cinco aros.

El ataúd había sido acompañado en la entrada a la iglesia por su viuda, María Jesús, por sus hijos, por sus hermanos. Por una salva de aplausos

Y por las autoridades de rigor: Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte; José Antonio Gómez Angulo y Rafael Cortés Elvira, antecesores en el cargo; Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid; Alejandro Blanco, máximo dirigente del Comité Olímpico Español; Juan Antonio Samaranch, ex presidente del COI, que recordó que él fue quien le impuso el oro en aquellos Juegos de hace casi 35 años, cuando Paquito era un chaval de 21 y nadie esperaba verlo convertido en un héroe...

Deportistas.

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Y también acudieron deportistas, muchos de los cuales nada tienen que ver con el esquí, como Juan Antonio Corbalán, Fernando Romay, Jorge Valdano, Pedro Delgado, José Luis Llorente, Fran Murcia, Cecilio Alonso, Coral Bistuer... O personas a caballo del deporte y la política, como Colomán Trabado, campeón europeo de 800 en pista cubierta y ahora es diputado en la Asamblea de Madrid. "Él me regaló mis primeros esquíes", recordaba entre lágrimas. O toreros, como Enrique Ponce y Cristina Sánchez.

Y casi toda Cercedilla, el pueblecito serrano en el que Paquito nació hace 56 años y en el que murió anteayer, presa del cáncer, contra el que se batió como un campeón, y en cuyo cementerio fue enterrado entre nuevos aplausos y lágrimas. Había crespones negros en los balcones, coronas de flores en la estatua de la plaza y llanto en los ojos. Pero ni un solo copo de nieve.

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