Esquí | El adiós de una leyenda

"Se va un gran deportista y también un gran amigo"

El Príncipe Felipe quiso destacar el perfil entrañable de Paquito

<b>LA FAMILIA OCHOA. </b>La viuda de Paquito, arriba, estuvo respaldada en todo momento por la familia Ochoa. Blanca, a la derecha, y sus hermanos, izq., recibieron el calor de mucha gente. Entre los conocidos Ángel Nieto, Ramón Calderón, Santiago Fisas o Jaime Lissavetzky.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Ala casa de Paquito se accede por un camino de tierra. Es un paraje lleno de paz que ayer se vio desbordado por el constante trasiego de gente. Personajes públicos como el príncipe Felipe y personas anónimas como el boticario de Cercedilla despedían "al amigo Paco". Amigo fue la palabra más utilizada, incluso el príncipe Felipe la pronunció: "Se va un gran deportista, una gran persona, pero también un gran amigo".

En casa.

Noticias relacionadas

La capilla ardiente se instaló en la casa de Paquito y María Jesús, su mujer. En el salón, rodeado de libros y vídeos, Fernández Ochoa recibió el adiós de sus vecinos cubierto por las banderas de España y de Cercedilla. El Príncipe, que llegó solo a las 17:20 horas, permaneció allí un cuarto de hora. Fue recibido, como el resto de visitantes, por su hermana Blanca y su mujer. Caras conocidas del deporte (Lolo Saiz, Colomán Trabado, Corbalán...), de la política (Jaime Lissavetzky, Alejandro Blanco, Santiago Fisas) y de la prensa (Jesús Álvarez, Olga Viza) quisieron estar con la familia Fernández Ochoa en tan duro trance.

Cercedilla, con sus 6.000 habitantes, parecía ayer un pueblo fantasma. Más de 200 coronas de flores abarrotaban el domicilio de Paquito, donde el jardinero de los Ochoa las ordenaba con resignación mientras mascullaba: "Todo se ha acelerado de dos días a esta parte". El presidente del Real Madrid recordaba su último encuentro: "Acudió al palco el día del derby con el Atlético. Ha sido una sorpresa el desenlace por lo rápido". La Reina hablaba con la viuda por teléfono, aunque desde la Casa Real ya había llegado un telegrama y una corona de flores. Y mientras seguía el goteo de gente en casa de los Ochoa para despedir al entrañable Paco, afuera, su perro paseaba inquieto, quién sabe si esperándolo...

Te recomendamos en Polideportivo