Optimismo español en su debut ante Francia
La victoria supondría evitar a Brasil en los cruces

Amarelle lo tiene claro: "Nuestra mente sólo piensa en tomarse la revancha del año pasado". Es el capitán de la Selección de fútbol playa, y antes del debut de España en el Mundial de Río de Janeiro (Brasil) contra Francia hace una especie de declaración de intenciones.
Parece que los jugadores españoles no han olvidado aún que fueron los galos, los vigentes campeones, quienes les eliminaron en los cuartos de final en 2005. Sin embargo, aparte de devolver la afrenta al país vecino, el partido tiene otro aliciente importante: conseguir la victoria supondría el primer puesto del Grupo B, lo que, de paso, supone evitar a Brasil en los cruces de cuartos. La derrota significaría encontrarse con una piedra en el camino del tamaño del Peñón de Gibraltar. Los canarinhos han conquistado nueve de los once títulos mundiales disputados hasta la fecha, y son, a día de hoy, la mayor potencia de este deporte.
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Un camino despejado pasa por conquistar una victoria ante Eric Cantona y sus chicos. Para hacerlo, el entrenador del grupo y ex futbolista internacional del Sporting de Gijón Joaquín ha reunido un conjunto configurado por gente joven procedente exclusivamente de Galicia.
Se trata de una nueva e ilusionante generación de futbolistas que ha hecho olvidar a marchas forzadas a los Salinas, Setién y compañía, los pioneros en la Selección, y que ya es campeona de Europa. Y Amarelle, con un tono de reto en sus palabras, avisa: "Nos hemos entrenado muy duro para alcanzar la final y conquistar nuestro primer Mundial, aunque sea en Brasil".
