El furioso Cantábrico frena a Basurko y a tres regatistas más
Se levantaron olas de 14 metros

Las primeras millas de la Velux 5-Oceans fueron mucho más duras de lo esperado. La galerna que azotó al Cantábrico, con vientos de 70 nudos, olas de catorce metros y unas condiciones equiparables a un huracán, causó estragos en la flota. Cuatro barcos sufrieron graves desperfectos y debieron regresar a puerto para ser reparados en los próximos días.
Tres zodiacs salieron al encuentro de Unai Basurko, que preveía llegar a Getxo cerca de la medianoche con su dañado Pakea-BBK, que ha sido afectado en la génova, la trinqueta y uno de los pilotos automáticos. El marino portugalujo tenía previsto realizar una reunión de urgencia con su equipo de tierra para evaluar los daños y proceder a la reparación inmediata de los mismos. Según relataron sus ayudantes, las averías "no parecen muy graves" y la razón de que Basurko decidiera regresar a Getxo es meramente logística. Sus proveedores están más cerca y, de hecho, ayer ya estaban de camino de Barcelona al Puerto Deportivo los repuestos necesarios para devolver la normalidad a su barco.
Los otros dos skippers 'accidentados' tomaron otra decisión. Mike Golding (Ecover) decidió arribar a A Coruña y Alex Thomson (Hugo Boss), a Gijón. El patrón galés dijo haber vivido en el Cantábrico unas condiciones "atroces. De 0 a 10 les daría un 11 en dureza". Peor le fue a Sir Robin Knox, que incluso llegó a volcar en medio del temporal. Al veterano marino se le espera dentro de dos días en Galicia, también con importantes averías en el Saga Insurance. Los cuatro navegantes podrán reanudar la regata, sin tiempo límite, aunque serán penalizados con 48 horas.
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El suizo Bernard Stamm (Cheminees Poujoulat) y el japonés Kojiro Shiraishi (Spirit of Yukoh) tuvieron la suerte o la destreza suficientes para capear el fuerte temporal del Cantábrico y superar el Cabo de Finisterre para continuar la larga singladura de la Velux-5 Oceans. Ambos son los únicos navegantes que están en competición en la vuelta al mundo, después de las desgracias vividas por el resto de la flota. Según los últimos informes de posición emitidos ayer, Stamm, pese a haber sufridos algunos daños en su vela mayor, navegaba unas cincuenta millas por delante de su solitario rival, que estaba sufriendo condiciones meteorológicas algo más adversas.