Polideportivo | Gimnasia. Mundiales de artística deportiva

A Deferr se le escapa el bronce por 25 milésimas

Se le resiste el podio en suelo, su especialidad preferida

Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Con dos finalistas las posibilidades de conquistar una medalla en suelo de los Mundiales de Aarhus, que concluyen hoy, eran en teoría elevadas. Ningún país tenía un doblete; sólo España. Pero el desenlace fue desolador, más que por el resultado por el optimismo con que se esperaba la actuación de Deferr, y, en menos medida, de Isaac Botella, cuarto y octavo respectivamente a la postre.

A Gervasio se le niega el suelo. Su aparato preferido, con el que ha soñado en dos Juegos Olímpicos (Sydney y Atenas), de los que volvió con la medalla de oro, pero en salto, su otra especialidad. Tenía opciones de colgarse una nueva medalla, como en China, cuando se trajo una plata. Pero Gervi no estaba animado, sin las sensaciones de sus gestas. Se conformaba con el bronce, y con una puntación de 15,70, más baja que en la jornada de clasificación, pero que daba por buena porque le valdría para subir al podio.

Deferr, un genio en la competición, el gimnasta que no se inmuta, con un talento natural a prueba de cualquier hándicap, lo tenía todo calculado: su favorito era el rumano Dragulescu (oro al final), y le parecía improbable derrotar al brasileño Hypolito, hasta ayer campeón Mundial. Luego se veía él, con su 9,70.

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Pero se equivocó por un pasito riguroso en la segunda diagonal, un poco baja. Ese traspié menor que ahora penaliza el código con mano de hierro, le arrebató el bronce por 25 milésimas, las que le sacó el canadiense Kyle Schewfelt (9,70), campeón olímpico.

Isaac Botella, principiante, abrió la final. Aquel manojo de nervios era un gimnasta dominado por la ansiedad. Fue su peor día, del que sacará conclusiones. La primera, que en el futuro en una final lo primordial es disfrutar.

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