El capricho de volar le costó la vida a Cory Lidle
Cory Lidle era un profesional del béisbol, pero un piloto aficionado y novel. Tenía licencia para volar sólo desde febrero pasado. Es la moda entre los deportistas profesionales. Él se había comprado la avioneta Cirrus SR200 por 155.000 euros.

Es algo maravilloso poder ver la ciudad por encima y sentirse como un pájaro", dijo hace un mes Cory Lidle al diario New York Times, justificando su nueva afición: pilotar avionetas. Algo que se ha puesto de moda entre los deportistas profesionales de élite, y un capricho que al pitcher de los Yankees le costó la vida el miércoles 11, cuando volaba acompañado de un instructor.
El hecho de que una avioneta se estrellase contra un rascacielos en Nueva York, precisamente un día 11, reavivó entre la población el terror al recordar los atentados de las Torres Gemelas, el 11-S de 2001.
Cory Lidle sólo tenía licencia de piloto desde el pasado mes de febrero y, aunque habitualmente los equipos prohiben a sus jugadores este tipo de actividades, muchos las practican. El jugador se había comprado la avioneta Cirrus SR200 el pasado año por 187.000 dólares, el equivalente a unos 155.000 euros.
Su muerte por accidente recordó la del legendario pelotero Roberto Clemente, de Puerto Rico, que falleció la Nochevieja de 1972, cuando llevaba ayuda humanitaria para los damnificados por un violento terremoto en Nicaragua.
Lidle, nacido hace 34 años en Hollywood (California), llegó a los Yankees el pasado 31 de julio, procedente de Filadelfia. En total, el pitcher había militado en siete equipos diferentes en los nueve años en que llevaba jugando en las grandes ligas. Un trotamundos.
"Estamos devastados, paralizados, sin saber qué decir", comentó ayer Brian Cahsman, uno de los vicepresidentes de los Yankees, tras conocer la tragedia. Eric Chavez, que había sido compañero suyo en Oakland, comentó, muy afectado: "Fue un gran compañero y lo daba todo en el campo por un deporte al que amaba. Es muy duro enterarte así de la muerte de un amigo, y más cuando había terminado la temporada y comenzaba a disfrutar del descanso junto a su familia".
Último partido.
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Cory Lidle había jugado su último encuentro el domingo en el Comerica Park, la cancha de los Detroit Tigers, y después de una entrada fue relevado por mal juego. Los Yankees perdieron por 8-3 y fueron eliminados de la competición de otoño.
El lunes pasado, Cory dijo a los periodistas, con los que tenía muy buena relación y a los que contaba sus experiencias como piloto novel, que antes de volver a California para comenzar las vacaciones iba a salir a volar con su instructor para despedirse de la ciudad de Nueva York, porque temía que los Yankees no iban a renovarle su contrato.