Polideportivo | Gimnasia. Campeonato del Mundo de artística

Sergio Muñoz asegura el futuro de la Selección

Es el más joven de la Selección masculina en los Mundiales. Un madrileño de 17 años que este año se proclamó campeón de Europa júnior de salto en Volos, y se presume como el sucesor de Deferr y de Rafa Martínez a la vez.

Sergio Muñoz
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Es el más joven de la Selección española masculina que inicia esta semana (del 14 al 22) el Mundial de artística en la localidad danesa de Aarhus. Pero este madrileño de 17 años (30 de agosto de 1989) no se ha metido en el equipo nacional de puntillas: pisa fuerte. Es el actual campeón de Europa júnior en salto (título conquistado en Volos, Grecia), y en el reciente España-Bielorrusia-Portugal, fue el mejor en salto y el tercero en la general individual. ¿Demasiado precoz? "Depende de cómo se mire. Llevo desde los cinco años metido en el gimnasio. Me llevó mi padre, creo que por matar su frustración, porque él quiso ser gimnasta. En fin, ya me toca salir", asegura este madrileño que se perfila como la nueva estrella española en este deporte, al lado de los Rafa Martínez, Deferr, Manuel Carballo, todos con títulos internacionales.

De carácter.

De él se criticaba su carácter ("siendo más joven, iba al gimnasio e intentaba vaguear, rezongando un poco. Pero cuando estás en la Selección ya no puedes andarte por las ramas"), pero ahora se le admira por su displicencia, la de derrotar al mismísimo doble campeón olímpico en suelo: "Con Gervi no tengo problemas. Es más, mi fuerte son sus aparatos, suelo y salto, y Deffer es quien más me anima". Pero Sergio Muñoz no es sólo un especialista, y ahora, en el Mundial, saldrá en los seis aparatos si Álvaro Montesinos no cambia la estrategia a última hora: "Me defiendo en todo y sé que puedo colaborar con el equipo. Es mi propósito. Además, tengo la suerte de disponer en el gimnasio de espejos en los que mirarme y así es más fácil, porque Rafa Martínez es perfecto".

Carballo.

Ahora bien, no le importa revelar que su ídolo "desde chiquitín" ya no está en el gimnasio: "El que me gustaba de verdad era Jesús Carballo. No hemos coincidido, aunque con los que tengo por compañeros tampoco me puedo quejar".

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Cuando se le pregunta por su insolencia, aclara: "Los jóvenes tenemos la obligación de ser un poco irrespetuosos con los consagrados a la hora de competir. Debemos meterles caña para que no se duerman en los laureles".

El caso es que Sergio aparece bien plantado ante esta cita danesa, y se atreve a desvelar sus objetivos personales: "Lo primero es el equipo, pero luego sueño con meterme en la final de los 24 mejores, en la general. Lo de entrar en la final de salto, aunque tengo dos que parten de más de 16 puntos y vamos a entrenarlos durante estos días, es más complicado. Hay mucha gente que salta bien, con notas de partida de 17. Hombre, no digo que no me haga ilusión, pero siendo realistas en este Mundial aún no ha llegado mi momento. Hay tiempo".

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