Resiste Valverde
No defraudó la subida a Calar Alto. Al contrario. Todo hizo que la etapa fuera épica: el temporal, la batalla entre los favoritos y el descubrimiento de un joven talento, Igor Antón, de sólo 23 años. Hoy se reanudarán los combates camino de Granada. La Vuelta aún no está decidida.

Vinokourov es un ciclista que embellece las victorias de sus adversarios. En ese sentido se podría considerar que es el enemigo perfecto, porque tensa la cuerda hasta el punto de forzar la proeza ajena, pero sin llegar nunca a la propia. Esa es su desgracia. Aunque parece que lo tiene todo, le falta algo. Es de justicia empezar por él porque convirtió la subida a Calar Alto en una formidable batalla por la general que le dignifica a él y a quien resistió cada una de sus embestidas, Alejandro Valverde, el líder.
Si la altura de un campeón se mide por la categoría de sus enemigos, el maillot oro puede sentirse muy satisfecho y muy alto. Porque ayer tuvo de todo. Desde el ataque calculado de Carlos Sastre, que antes ordenó (ordeñó) a su equipo que dinamitara el grupo, hasta los constantes arreones de Vinokourov, uno de esos tipos a los que hay que rematar con bala de plata y estaca de madera. Lo intentó hasta media docena de veces. Tanto esfuerzo, para ser batido por Valverde en el sprint y ceder cuatro segundos de bonificación con respecto al líder.
Mientras se debatía la suerte de la carrera, un joven ciclista se dirigía hacia la meta en busca de su primera victoria profesional. Se trataba de Igor Antón, un muchacho de 23 años que derrocha ilusión y futuro. Su demarraje, que aprovechó el fantástico trabajo de su equipo, sorprendió a los candidatos, que ni siquiera lo consideraron, bastante tenían. Fue como atravesar un tiroteo en diagonal con la esperanza de que no te alcance una bala. Y no le alcanzó.
Resultó admirable ver cómo el chico se retorcía en la bicicleta, bajo la lluvia, los dientes apretados y el gesto descompuesto de un hombre mucho mayor. Fue emocionante ver cómo toda esa tensión se relajaba al final para descubrir la sonrisa de un chaval que ya es un aspirante a estrella.
Landaluze, eterno infiltrado entre líneas, y Samuel Sánchez, que se recuperó de un amago de pájara y ejerció de tapón para que ganara el muchacho, fueron los otros héroes del Euskaltel. Por cierto, Mayo llegó a 19:06.
Pero creo que ayer descubrimos a otro niño prodigio, el manchego José Antonio Redondo, también de 23 años. El chico del Astaná, camuflado en la escapada del día a la espera de instrucciones, se transformó en actor principal cuando se afrontó la última ascensión. Entonces, quiso ganar la etapa. Tanto como su osadía hay que destacar su estilo elegante, su figura de buen ciclista, su aire de campeón. Y no era fácil mantener la compostura con la que estaba cayendo. Le sobró montaña y fue atrapado, pero en lugar de rendirse, todavía tuvo arrestos para trabajar en favor de Vinokourov y lucir palmito. Le volveremos a ver.
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Finalmente, Igor Antón cruzó la meta con 23 segundos de ventaja sobre Valverde, Vinokourov y Samuel Sánchez. Sastre se presentó a 28', visiblemente extenuado, y un Danielson muy batallador llegó a 30. Kashechkin, descolgado muy pronto, perdió sólo 1:28. Marchante se dejó 2:11.
Hoy se reanuda el combate camino de Granada. El alto de Monachil, de Primera, se encuentra a 20 km de meta y eso plantea una batalla diferente, también peligrosa. Sastre y Vinokourov están a 1:42 del líder. Todavía cerca. Seguro que están planeando algo. Esto no se ha acabado todavía.