Agassi sobrevive y Feli da un repaso a Ljubicic
La lluvia obligó a retrasar el partido entre Nadal y Philippoussis


La lluvia reventó ayer la segunda jornada del US Open. Las pistas de Flushing Meadows fueron más azules que nunca. Piscinas parecían. Cincuenta partidos sufrieron un retraso de más de cuatro horas. Entre ellos, el de Rafa Nadal, que al cierre de esta edición no había podido estrenarse con Mark Philippoussis. Roger Federer, desde su suite con vistas a la Quinta Avenida, tuvo tiempo de meditar sobre lo que le viene encima desde hoy, día en que debutará (si el tiempo no lo impide) ante Wang. Lo que se le avecina es un torneo delirante, ruidoso, impredecible, que él ha sabido lidiar con éxito en dos ediciones. A las dificultades se une que la Armada llega amenazante.
Por ejemplo, en estas pistas como espejos, Feliciano López dio la gran sorpresa de la primera jornada. Echó del torneo al tercer cabeza de serie, Ivan Ljubicic, con un tenis perfecto y con la misma medicina que aplica el croata a sus víctimas: saques brutales y sálvese quien pueda. El español no concedió ni una bola de break y aprovechó cinco bolas de rotura de las 13 de las que dispuso. Impensable ante Ljubicic, pero cierto. Triple 6-3 en hora y media para sellar su pase a la segunda ronda.
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"Sabía que volver a mi mejor tenis era sólo cuestión de confianza (Feli es ahora el 77º del mundo). Esto me da esperanza y me deja un camino fácil para avanzar", resumió López, que se agarra al cuadro del cuarto grande con la misma fuerza pero bastantes años menos que Andre Agassi.
Las 23.736 personas de la pista Arthur Ashe dieron aliento a Agassi para prolongar un poco más su paso por el tenis. El de Las Vegas estuvo a punto de decir adiós el primer día. El rumano Andrei Pavel le tuvo tres horas y media sobre la pista hasta doblar la rodilla por 6-7 (4), 7-6 (8), 7-6 (6) y 6-2. Ahora le toca contra Baghdatis, que derrotó a Waske. "Sentí una gran cantidad de emociones, pero nunca permití que el corazón pudiese con mi mente", dijo Agassi. Quizá esa sea la clave para seguir vivo en la jungla, que no te inmute nada... ni la lluvia.