Baldoria es la gran favorita en la Copa de Oro donostiarra
El trofeo, valorado en 21.000

Hoy se disputa la trigésimo séptima edición de la Copa de Oro de San Sebastián, premio que nació en 1969 para competir en importancia con el Gran Premio de Madrid y que en todo este tiempo, mientras conseguía con éxito el objetivo, se colgó otra medalla: ser la carrera por excelencia de toda la aristocracia.
Desde su arranque, ganada por el caballo Phaius de Arpad Ploesch, la Copa de Oro ha sido perseguida sin fortuna por la Reina Isabel II de Inglaterra, y ganada por el Conde Villapadierna, las cuadras Rosales y Mendoza, el Duque de Alburquerque, el Marques de Miraflores, el mismo Sheikh (jeque) Maktoum Al Maktoum, y en los dos últimos años por la cuadra Madroños de Félix Sanz, con Jacira y Fol Parade.
La cuadra Madroños hoy pone en la pista a la favorita, la yegua Baldoria, con Jorge Horcajada (vencedor en 2005), ganadora del Gran Premio de Madrid el pasado mes de junio, que podría apuntarse un histórico doblete que a lo largo de la historia sólo cinco caballos han sido capaces de conseguir en el mismo año: My Mourne (1972), Chacal (1975), Reheffissimo (1976), El Señor (1978) y Akelarre (1990).
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Como outsiders figuran los dos ejemplares de la cuadra San Isidro, de Felipe Hinojosa, Johanie Cara y Fruhlingsstrum. La única amenaza extranjera, y posible aguafiestas nacional, será el francés Pro Ken, del preparador Rod Collet, que ya venció en la edición de 2003 con Labirinto. De Mijas (Málaga) sube Expensive Problem, con la monta del Borja Fayos, el líder actual de la estadística de jockeys. Román Martín, que tiene el récord de triunfos tanto de jinete (cinco) como de preparador (tres), jugará dos bazas. la de Tunduru y la de Benta Berri, este último ganador de la preparatoria hace tres semanas.
Sea cual sea el ganador, la estrella siempre será el trofeo: la Copa de Oro, trabajada en plata, de 21.000 euros de coste, añadidos a los 40.000 de dotación económica en premio para el ganador. El valor, que no el coste, se amplía al infinito porque poseer este trofeo no tiene precio en el mercado. Que se lo pregunten a la nobleza. Simplemente, para ella, es lo más próximo a la gloria.