Codos en el 1.500 entre Arturo Casado y Juan C. Higuero
Tensión tras la final de 1.500 m


Los lazos de amistad entre Juan Carlos Higuero y Arturo Casado son inquebrantables: casi tanto como esa competitividad que les tiene en la élite mundial del 1.500. Durante la final de la noche del miércoles, la amistad sufrió una dura prueba ante la competitividad.
Arturo Casado tiene la costumbre de correr por la calle uno, cerrando al resto la mejor posición en la recta. Cuando empezaron los tirones definitivos del francés Mehdi Baala, a 300 metros de la meta, Higuero intentó salir del grupo, a la caza de Baala, pero se encontró con el corpachón de Casado cerrándole el paso.
En ese momento, en la llamada contrarrecta, la recta opuesta a la de llegada y sus tribunas, justo ahí hubo algo más que palabras entre Higuero y Casado. Juan Carlos gritó a Arturo para que se abriera y le dejara paso libre. Casado no dio ni agua y respondió empleándose al máximo, incluso con sus potentes codos.
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Furioso de dolor y emulación, Higuero se abrió paso como pudo, en busca de Baala, que ya había ganado unos metros preciosos. "En aquel momento sí que hubo mucha tensión, pero después han quedado amigos", relatan miembros del entorno más cercano a los corredores.
"Me he comido todo el viento en los tirones de la contrarrecta, y he tenido que salir como he podido a todos los cambios de ritmo de Baala, sin la menor concesión. Podría decirse que me he suicidado en esos momentos. Después... cada uno tiene su manera de correr", apuntó Juan Carlos Higuero, sin lanzar acusaciones concretas. Arturo Casado, cuarto en la final, no pestañeó: "El mío es un gran resultado ante gente que hoy es superior".