Un "duro golpe" para el sentir menonita


Golpe duro para la familia. Arlene, su madre, aseguraba desconocer si su hijo había tomado sustancias prohibidas, aunque subrayó que cuando se es ciclista "la tentación es fuerte". "No voy a culpar a mi hijo si lo que ha tomado es un medicamento para combatir la lesión de cadera, pero si es por algo peor, entonces no merece la victoria". Puro fair-play. Y golpe duro para la comunidad que vio nacer a Floyd Landis, los menonitas, congregación cristiana anabaptista. En Lancaster, Pensilvania, la Eagle Gazette se resistía a llevar a su portada el "borrón" de su hijo predilecto. No podía ser cierto, pensarían. Y puestos al habla desde Madrid con el portavoz de la Mennonite Church USA, en Elkhart, Indiana, el sentir era claro: "El positivo de Floyd no es una buena noticia para nuestra comunidad. Daña la imagen, no hay duda". Jim Schrag, el director ejecutivo, estaba en su "día sabático", nos anunciaba su secretaria. Ron Byler, el director ejecutivo asociado, no estaba localizable. Y la llamada finalizaba con un "thank you for calling and have a bless day": gracias por llamar, pase un bendito día. Ése es el que no pasó ayer el desposeído Landis. Afortunadamente los menonitas no ven la televisión, del mismo modo que no van al cine o a la discoteca. Así se ahorraron ver a su querido Floyd caer del pedestal.