Tenis | Torneo de Stuttgart

Un Mercedes para la resurrección de Ferrer

En Stuttgart, milagro del valenciano ante Acasuso

<b>TIERRA DE TITANES. </b>En Stuttgart, Ferrer pensó en la muerte, pero vivió para alzarse con el título.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Cinco sets y 54 juegos en cinco horas llenas de pequeños milagros bien valen un Mercedes CLK 200 Kompressor y descapotable. Además, 100.000 euros de premio para el campeón. Además, alguna frase genial. Todo eso amasó David Ferrer en la final de la Mercedes Cup, en la tierra roja de Stuttgart ante el altísimo argentino José Acasuso (1.91).

En el arenal ocre del Tennis Club Wessenhof que escenificara en 1982 la retirada de Bjórn Borg, aún debe leerse el rastro del espíritu inhumano del sueco de acero. Es que en 2005, este torneo lo ganó alguien que jamás pide ni da cuartel: Rafa Nadal.

Y en la final de 2006, Ferrer y Acasuso libraron un combate... inhumano. Ferrer tuvo el partido perdido varias veces: sobre todo cuando iba abajo por dos sets a uno y 1-5 en el cuarto set y, en el fragor de una batalla ardiente, tuvo que pedir la entrada del trainer, para recibir asistencia en el muslo derecho. El tercer set (7-6 para Acasuso) había durado solamente hora y quince minutos. Como muchos partidos al mejor de tres sets.

Desde esa llamada de Ferrer a las asistencias, sobrevino un milagro quizá relacionado con los halos telúricos de Borg y Nadal. Pero el milagro tuvo que ver, sobre todo, con el coraje de David Ferrer. Si fue porque Ferrer se recuperó, porque decidió morir matando, porque Acasuso se relajó creyendo el partido ganado, o por todo junto, nunca se sabrá: pero David ensartó seis juegos seguidos, superando en la ruta un match point, pelota de partido con 4-5 abajo y en plena remontada. Al perder ese punto, Acasuso perdió la fe, y al perder el cuarto set por 7-5, el argentino empezó a derretirse y a incorporar su sombra al polvo de ladrillo que pisoteaba Ferrer, con unos gemelos como las ruedas de un tractor de Jávea.

Con 3-1 para Ferrer en el quinto set, Acasuso empezó a mirar al fondo del pozo de fuego como Sigourney Weaver, la Teniente Ripley en Alien 3, cuando comprende que ha llegado el final. Si aquí había un alien indestructible, ése era Ferrer. Por pura dignidad, Acasuso se negó a retirarse, pero los dados estaban echados. Tras cinco horas, Ferrer ganó su primer título desde Bucarest 2002 (también ante Acasuso), dijo lo de "morir como un hombre" y subió al Mercedes CLK con esos gemelos de tractor.

David Ferrer "Pensé en morir como un hombre"

"Intenté dar todo lo que tenía dentro y pensé en que si tenía que morir aquí, quería hacerlo como un hombre. Nunca me di por vencido. Pero ha valido la pena esperar cuatro años desde 2002 hasta el título de hoy, porque éste es un gran torneo. Creo que el tenis necesita muchos partidos como éste y muchos jugadores con la calidad y el coraje de Acasuso. No puedo dejar de dar gracias al trainer. Sin sus cuidados no sé qué hubiera pasado. Merece la mitad del trofeo y la mitad del coche".

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