Andreas Klöden bajó del podio a Carlos Sastre
Aventajó en 4:01 al abulense, que le sacaba 2:19

Andreas Klöden dejó a Carlos Sastre sin plaza en el podio y birló la posibilidad de que el ciclismo español tuviera a dos de sus corredores en el podio de París por tercera vez en la historia. Los 2:19 de ventaja que llevaba Sastre sobre el ciclista alemán quedaron reducidos a nada ante la renta de 4:01 conseguida por Klöden sobre un 'superado' Sastre. "No he ido ágil en ningún momento. No he hecho mala crono pero tampoco buena. No es mi día más feliz, aunque no el más duro", manifestó el abulense, después de meditar lo ocurrido en el autobús del CSC. Pero el resumen de su Tour: cuarto y protagonista hasta el final es positivo. "No le puedo pedir más al Tour porque lo he dado todo y me marcho con la conciencia muy tranquila", señalo.
En la otra esquina, junto al podio, Klöden reconocía haber "hecho la contrarreloj de mi vida. Me he sorprendido a mí mismo. Nunca pensé que podría superar a Carlos Sastre". El líder del T-Mobile no entiende nada. Las fuerzas le abandonaron en los Alpes, lo que le obligó a frenar a su T-Mobile.
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El equipo más poderoso del Tour se inhibió en la lucha entre el Illes Balears y el CSC por atrapar de Landis en Morzine, por lo que quizá ahora puedan estar tirándose de los pelos ante el repunte de Klöden, que pasó un bache en los Pirineos del que no se ha acabado de recuperar completamente hasta el penúltimo día del Tour. "Estábamos hechos para ganar el Tour con Ullrich, pero sin él Ahora estamos seguros de que Jan estará orgulloso de nosotros. De haber estado aquí se hubiera llevado el Tour para casa", apuntó el germano, que evitó pronunciarse sobre la exclusión del T-Mobile de su gran líder por estar involucrado en la Operación Puerto.
Su proeza no le cundió tanto como para atrapar a Óscar Pereiro, del que dijo: "Le tengo que felicitar pese a que todos reconozcamos que fue una lástima haberle dejado escaparse en Montelimar con 30 minutos de ventaja". En el equipo T-Mobile han acabado por reconocer, casi diez días después, que fue una imprudencia dar rienda suelta a uno de los corredores más sólidos del pelotón, Óscar Pereiro.