Los directores se enzarzan por la escapada de Landis
El Illes Balears pidió ayuda al CSC, pero Riis se la negó

Este Tour ya llegó viciado a los Alpes por culpa de las famosas alianzas, de los supuestos favores a devolver entre Discovery y Rabobank, o de la malentendida colaboración de Illes Balears y Phonak después de la escapada bidón de Pereiro camino de Montelimar. Precisamente ayer, otra escapada, la de Floyd Landis, acabó por desencadenar una revuelta entre los coches de los directores.
El Illes Balears de Pereiro se vio incapaz de contener la sangría de minutos a favor del americano. ¿Colaboración? Ninguna durante 90 kilómetros. "Yo me hacía cruces en el coche. Parecían todos muertos para tirar. Le pedimos al CSC una ayuda y nos dijeron que llevaban a O'Grady por delante. A cada uno con su culpa", reconoció Eusebio Unzué en el parking de los equipos en Morzine. El director del equipo del líder buscó sin éxito unas alianzas que le hubieran permitido dejar a Landis con sólo tres o cuatro minutos de ventaja. "Con eso hubiera bastado", remarcó José Miguel Echávarri, inseparable ayer de Pereiro tras el golpe moral.
En el CSC no recogieron el guante de la polémica. Biarne Riis, como su pupilo Carlos Sastre, admitió no tener "suficiente equipo para controlar la etapa en el llano y en la montaña". A Riis se le acusa ya de cometer dos errores graves de dirección: el segundo, ayer, y el primero se remota a la etapa de Montelimar. El CSC subestimó a Pereiro y quizá lo esté pagando. Riis le pasó el muerto al T-Mobile: "Yo les esperaba porque el equipo más fuerte debe coger siempre la responsabilidad". Entre unos y otros, la casa sin barrer. ¿Y el T-Mobile? Las excusas se centraron en su líder y su propia explicación. Andreas Klöden lo resumió en una frase: "Si las piernas no me funcionan, yo no puedo mandar tirar a mis compañeros a cien kilómetros de la meta". Klöden ha ido perdiendo fuerzas a medida que ha ido avanzando el Tour.
Volviendo a la realidad nacional, Unzué tuvo una conclusión muy gráfica: "El ciclismo español luchaba hoy por ganar el Tour y, después de Morzine, lo hará por la segunda plaza". El análisis suscita una alianza española para desbancar a Landis, que quizá sí pudo existir en La Toussuire, pero que ayer se vio superada por una colosal hazaña de Landis.
Merckx aconsejó.
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Y en el Phonak, felices. "Revivimos a un muerto", dijo Juan Fernández, su director deportivo, mientras que el jefe Lelangue se lanzó al ruedo diciendo que había sido Eddy Merckx el inductor del Walkowiakazo de Landis. "En la cena de anoche estábamos destrozados, pero Eddy nos aconsejó que debíamos atacar en Saisies, a más de cien kilómetros de meta. Lo hicimos porque yo siempre hago caso a la gente mayor", dijo Lelangue en su día más feliz.
Entre todos los líos por el liderato, el mayor beneficiado ha sido el Rabobank. Su balance es espectacular. Al margen de sus cuatro triunfos de etapa, ayer se aprovechó del lío para meter a Boogerd, Rasmussen y Menchov entre los mejores y colocarse líder de la clasificación por equipos.