Ciclismo | Floyd Landis

Cómo ganar el Tour y ser un hereje menonita

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

En Farmersville, Pennsylvania, EE UU, junto a la autopista US 322, ha surgido un pequeño milagro: los 200 habitantes, de confesión menonita, se reúnen de mañana ante los televisores de los pocos descreídos.Y, a la entrada del pueblecito, junto a la Cochera de Bomberos, un rótulo ya proclama: "Este es el pueblo de Floyd Landis, que está corriendo el Tour de Francia. Vamos, Floyd,­ Go Floyd".

Esto, en el país menonita, la llamada Pennsylvania Dutch­ o Deutsch (holandesa o alemana, según) es tan milagro como pecado o herejía. Allí, entre trigales y granjas apartadas de la civilización, conviven los colonos amish y menonitas, descendientes de anabaptistas holandeses y alemanes. El mundo perdido cerca de Filadelfia donde se sumergen el detective John Book (Harrison Ford) y el pequeño Samuel (Luke Haas) en la inquietante película Único Testigo (1985). El país de Floyd Landis.

El hombre que puede reinar en el Tour, Landis, va casi a la pata coja, aprendió a montar en bici para ir a pescar (los menonitas vetan los vehículos a motor) y tiene un consumo máximo de oxígeno (VO2 Max) superior en casi dos puntos al de un tal Miguel Induráin: 89.9/88.

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"El Padre Celestial vela por mi hijo", clama Arlene Landis, madre de Floyd y de otros cinco hermanos. Arlene ve las etapas del Tour en el televisor de un vecino agnóstico. "Pero vuelvo la cabeza cuando anuncian bebidas alcohólicas", observa.

Harto de ser la comidilla, Floyd emigró a California. Allí se casó, y en 2003, en Murrieta, ya en el US Postal, sufrió una caída que le reventó la cadera derecha y le dejó esa pierna dos centímetros más corta. Se operará este mismo año. Pero antes puede cometer una sublime herejía: ganar el Tour.

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