Tenis | Wimbledon

Nadal rompe otro muro y ya es cuartofinalista

El tenista español continúa su progresión en la hierba de Wimbledon. Ayer liquidó en dos horas a Irakli Labadze y lleva dos partidos (el anterior contra Agassi) sin ceder un solo set. A su próximo rival, el filandés Nieminen, el manacorí le ha ganado dos de dos.

Rafa Nadal
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Reinhold Messner es mi hombre. Pero qué dice usted: estamos con Wimbledon y nos viene con Messner, el alpinista italiano del Tirol. El más famoso del mundo en lo suyo, Messner ha hecho cumbre en los 14 ochomiles del Planeta, y ha escalado, sin oxígeno, el Everest y el Nanga Parbat. Ha cruzado la Antártida sin ayudas externas. Bueno, pues el día en que Rafael Nadal se ponga manos a la obra, sube los 14 ochomiles o llega al Polo Sur en una Harley de Los Ángeles del Infierno o en un trineo sin perros.

¿Exageramos? Ya querría Messner, que hoy es diputado europeo de los Verdes, enrolar para sus causas a este Nadal. Porque aquí, en el acalorado All England, el mundo civilizado sostenía que Wimbledon era algo imposible para Nadal, el hijo predilecto de la tierra batida venido a esta hierba que debiera ser para las vacas Hereford. Aquí, los botes diabólicos, los sacadores-cañoneros...

Bueno, pues, por primera vez de las numerosas que vendrán más adelante, Nadal está en los cuartos de final de Wimbledon, con las siguientes estadísticas: 25 aces en dos partidos (Agassi, Labadze, 18+7). Ni un solo set perdido entre sus dos últimos rivales. Agassi, el mejor restador del mundo, el sábado, y Labadze, ayer, no es que tuvieran una sola bola de break sobre el servicio de Nadal, que no la tuvieron: es que ni siquiera llegaron a un triste deuce sobre el servicio del señor Nadal Parera, Don Rafael.

Cero patatero entre el ilustre norteamericano Andre y el estrafalario Irakli Hércules Labadze, con un cuerpo más apropiado para el transporte de mercancías que para el tenis. Sí, sí, pero Labadze sirvió a una punta de 219 km/h, y a 194 de velocidad media de un primer servicio zurdo que era una coz de mula. Pues Nadal ganó dos juegos vitales, primero y tercer sets, recibiendo esos mamporros de Labadze. Fueron las dos bolas de break aprovechadas sobre las seis que tuvo. El bestial Labadze, hay que insistir, cero patatero.

Pistas con tierra.

Las pistas se están pelando (en la Central ya hay polvaredas) y el calor crece por momentos. En el corazón de esta calina británica que recuerda a Manacor, a Nadal le aguarda otro zurdo en cuartos de final, el finlandés Nieminen, al que Rafa ha ganado dos veces de dos. Nadal, en los cuartos de Wimbledon y a toda vela. De aquí, al Everest. Y sin oxígeno.

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