Ciclismo | Tour de Francia

Flores en la tumba de un ángel caído: el gran Charly Gaul

El Tour le rindió ayer homenaje

<b>AÑORADO. </b>Leblanc depositó ayer flores en la tumba de Gaul.
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Charly Gaul, luxemburgués, aprendiz de carnicero y el Ángel de la Montaña del ciclismo, murió el pasado 6 de diciembre a los 72 años a causa de una embolia pulmonar. El Tour llegó ayer a su país y Jean Marie Leblanc, su director, le visitó en su panteón del cementerio de Itzig.

Allí, Leblanc debió recordar lo que todos, aquel Tour de 1958. Salió un día de perros, Gaul tenía perdido el Tour con Geminiani, el ídolo local que le sacaba más de un cuarto de hora en la general. Gaul cogió del brazo a Bahamontes, su rival en la lucha por ser el mejor escalador del mundo. "¿Nos vamos?", le dijo. Federico miró al cielo y negó con la cabeza. No era su día, o bien pensó que aquel mozo de buenas cachas estaba loco de atar. El luxemburgués, que amaba la lluvia más que el sol, se marchó solo, sin ni siquiera el aliento de un público asustado que prefirió refugiarse en casa. Coronó la meta de Aix-les-Bains con 14:53 sobre Geminiani y media hora sobre Anquetil y Bahamontes, modestos por un día. Allí supo que había ganado el Tour y el corazón de un país pequeño que con el paso de los años le hizo noble: Duque de las Montañas. El Ángel de la Lluvia había sido más valiente que el de Toledo, al que en 1959 no se le vio volver a decir "no" a marcharse escapado con Gaul.

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