Ferrer hace historia y Ljubicic y Roddick caen


Cuando Rafa Nadal despachaba con los periodistas, David Ferrer estaba en vías de concretar triplete histórico: recuperando una ventaja de dos sets, en la maldita pista 13, Ferrer levantó un partido durísimo ante Fernando González y fue el tercer español en firmar su pase a octavos, algo inédito.
Ferrer merece toneladas de crédito por una victoria que se puso al filo de lo imposible, tras verse dos sets abajo. En sólo 65 minutos, los palos cruzados de González electrizaron las dos mangas iniciales. Pero Ferrer luchó como un condenado: como siempre lucha. Saltó sobre el tercer set, extendió el partido y así llevó la duda a González.
Más o menos como pasó en el Ljubicic-Tursunov, al principio del quinto set se podía intuir qué jugador ponía rumbo a la victoria, Ferrer o el mismo Tursunov, y quién se iba hundiendo poco a poco: González y el atribulado Ljubicic, que había tenido bola de partido en el cuarto set. Pese a ir por detrás en el saque, Ferrer era una pesadilla para González, quien cedió su servicio en el noveno juego. En el décimo, en blanco, y tras casi tres horas, Ferrer saltó al carro de la Historia de España en Wimbledon. Poco después, del carro se bajaba Roddick, que sucumbió ante el escocés Murray. EE UU, sin él, sin Agassi y sin Venus, se queda sólo con Shenay Perry.
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Es una doble satisfacción. Me hace ilusión hacer historia entre todos nosotros, y me hace también mucha ilusión jugar en octavos de final contra Lleyton Hewitt después de haber logrado remontar dos sets. Será un partido especial. Nunca hemos jugado entre nosotros, y lo voy a dar todo. No tengo por qué hacer nada especial, sino luchar como siempre, punto a punto. A partir de ahí, pueden pasar cosas. No he cambiado especialmente mi juego".