El rey Agassi cede el trono al príncipe Nadal
Rafa asombra en la Central y despide al americano de Wimbledon


Para Andre Agassi, ha sido un largo camino desde Bradenton, Florida, en 1986, hasta la Central de Wimbledon, el 1 de julio de 2006. 20 años después de que Andre emergiera de la Academia de Nick Bollettieri en Florida, y a los 40 años exactos de que Manuel Santana tomara esta Pista Central de Wimbledon, Agassi dijo adiós a la Catedral, la Centre Court, el templo del tenis. El adiós del viejo rey fue el saludo al nuevo príncipe. El príncipe de la pasión, Rafael Nadal.
Fue la emoción y la consagración de Rafael Nadal ante la aristocracia del deporte mundial. Testigos desde el Royal Box, el Palco Real. Su Alteza Real, la Duquesa de Gloucester. Jacques Rogge, presidente del COI. Sir Roger Bannister, neurólogo y héroe que derribó el muro de los cuatro minutos en la milla. Los multicampeones olímpicos Steve Redgrave, Jonathan Edwards y Kelly Holmes. Y estos campeones de Wimbledon: Stan Smith, Margaret Court, Billie Jean King, Martina Navratilova... y Steffi Graf, Lady Agassi. Con la BBC, otros tres campeones: Jimmy Connors, John McEnroe, Pat Cash. Sentado, Bollettieri. ¿All England Club o Cámara de los Lores? Te mecía una música de cámara. Y no es una figura literaria, sino la realidad.
"Hechas las presentaciones, vamos a ver tenis. En la pista 1 va a acabar el partido Wawrinka-Ancic, suspendido ayer", anunció el speaker, Johnny Perkins. Humor británico, eco de risitas flemáticas: porque allí se iba al cambio de guardia en el Buckingham del tenis mundial. El testigo que Agassi recogió de Connors y de McEnroe, el mismo que McEnroe arrebató a Borg, iba a cambiar de mano. Aquí, en esta pista ancestral que la Luftwaffe de Hitler bombardeó en la II Guerra Mundial: un símbolo de Inglaterra.
Aquí, en la Catedral, Nadal jugó el mejor partido de su vida en hierba. Rescató el primer set en la muerte súbita con un asombroso passing en carrera. "No es de este mundo", dijo Agassi. De "su" mundo, no. Cuando el príncipe Rafa cerró el primer set con un ace (sirvió a 207 kilómetros por hora), el reino de Wimbledon, Camelot, empezó a desvanecerse para el viejo rey Andre, como luego para Venus Williams. Nadal cerró el cambio de poderes con su ace número 18. Puede ganar Wimbledon: lo dicen Santana, Connors, Agassi y los americanos. Ya es mucha gente. Federer puede irse planteando si llama a la Luftwaffe.
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Agassi "No es de este mundo"
Toda la experiencia ha sido memorable, he llorado y le he deseado suerte a Rafael para los próximos torneos y todo lo que haga en el futuro. Cuando Rafa golpea la bola en carrera, puede hacer cualquier cosa con ella. Él explota y se anticipa a todo. Su movilidad no es de este mundo, y la traslada a cualquier superficie. Quien quiera ganar a Rafa aquí, tendrá que hacer algo muy especial: tienes que jugar un grandísimo partido o tienes que ser Federer. Y hablamos de hierba..."