Tenis | Wimbledon

Nadal y Agassi, cambio de guardia en la Catedral

El partido puede suponer el adiós de Andre a Londres

<b>NUEVO RETO. </b>Nadal tendrá una dura prueba hoy ante Agassi.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Cambio de Guardia no en Buckingham Palace, sino en la Catedral del tenis. El cambio debe ser el fin. El fin de Andre Agassi en Wimbledon, claro. Por la fuerza de las cosas y por la fuerza del escenario, por la fuerza del momento en la Pista Central de Wimbledon, la Catedral del tenis mundial. Aquí nada más que cabe una sentencia: se trata del Pasado, que hoy es Andre Agassi, cruzado en el camino del Futuro, que es Rafael Nadal, sin una sola duda. "La poesía es un arma cargada de futuro", escribía Gabriel Celaya. En este caso, el Futuro no es poesía, sino esa pasión que el mismo Jimmy Connors observa en Rafael Nadal Parera.

"Y el Pasado nunca gana cuando se cruza en el camino del Futuro", argumenta John McEnroe. Agassi se da un gustazo vital: la situación le permite colocarse al otro lado del espejo, 17 años después de 1989. Entonces, cuando Agassi tenía 19 años, eliminó del US Open a Connors, que tenía 38. El Agassi de 1989, aquel "Jesucristo Friky con calentadores color neón" que describió el maestro Curry Kirkpatrick es el Nadal de 2006. Como el Agassi de 1989, el Nadal de 2006 desarrolla una gestualidad en la pista que incomoda bastante por una sola razón: porque aquel Andre ganaba y este Rafa también gana. A día de hoy, el Nadal-Agassi es la historia de este Wimbledon 2006 marcado por la Copa del Mundo de fútbol. El All England impedirá que en sus pantallas gigantes se difundan imágenes de los sucesos de Alemania.

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Un niño.

Aquí se viene a ver a Nadal, la bomba de 19 años, y al excelentísimo Andre Agassi, 36 años le contemplan, más Steffi Graf y dos preciosos chiquillos. Uno de ellos, el mayor, Jaden, le ha dado a Papá Andre un precioso collarito de cuentas que Agassi luce con orgullo: "Daddy rocks", dice el collarito de Jaden. "Papaíto mola mogollón". 17 años después de aquel día de Connors, Agassi es Papaíto Andre. Hoy, en su último Wimbledon se cruza un niño: no es su hijo Jaden, sino El Niño Terrible.

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