Manuel Santana

"Nadal puede sucederme y ganar en Wimbledon"

El 1 de julio se cumplen 40 años del único título masculino español en Wimbledon. En 1966, Manuel Santana (Madrid, 10-5-1938) batió a Dennis Ralston en la final. En 1994 ganaría Conchita Martínez. Pero Wimbledon 2006 abre mañana y Santana sigue sin príncipe heredero.

Manuel Santana
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

¿Qué siente Manuel Martínez Santana, el SuperManuel de nuestros sueños, cuando ha visto pasar 40 años y no ha visto a ningún otro tenista español alzar la Challenge Cup, el trofeo masculino de Wimbledon?

Sientes frustración porque ningún otro lo haya hecho. Ahora viene uno que sí puede hacerlo y puede sucederme: Rafa Nadal.

Lo dice muy seguro. ¿Cómo tiene esa confianza?

Porque Rafa es excepcional y, sobre todo, es excepcional psicológicamente, que es una parte muy especial para ganar Wimbledon. Me gusta mucho, pero me gusta más por el dominio que tiene de sí mismo. Por ese autocontrol, podría haber sido mi nieto. Para ganar algo como Wimbledon, lo primero que tienes que hacer es creer que puedes hacerlo. Si Rafa lo cree, lo conseguirá.

Muchos expertos no lo valoran así, y creen que al Niño de Manacor le faltan horas de vuelo en hierba.

No es su mejor superficie y le va a costar adaptarse, pero ya le hemos visto con mejor servicio, mejor volea y más agresividad desde el primer golpe. Con más confianza en la red. Pero Wimbledon es especial: las suspensiones, el ambiente, el paso del calor a la lluvia y viceversa. Siempre tienes que estar listo para jugar. Ahí entra de lleno la parte psicológica. Ahí, Rafa es extraordinario. Y se va a motivar. Lo mismo que yo hacía. Y ya ha ganado torneos bajo techo y en pista dura. Lo hará bien.

Han pasado 40 años de aquel día de Ralston. Y aquí estamos...

En 1966, estuve a punto de perder el primer partido del torneo con un japonés, Watanabe, que me tuvo contra las cuerdas. Gané en cinco sets, sufriendo mucho. A Ralston, que era fuerte, un gran sacador, lo fui fatigando. Los dos primeros sets fueron muy largos, sobre todo el segundo. Cuando lo perdió, ya se sintió agotado. A todos nos ha costado adaptarnos a este torneo, porque en Europa y España no había pistas de hierba. En mi época, tres torneos del Grand Slam eran sobre hierba: todos, menos París. Yo tuve que dejar de jugar Roland Garros durante dos años, para acoplarme a la temporada de hierba. Eso no se podría hacer ahora. Mire el mismo Lendl, los problemas que tuvo. Y nunca ganó Wimbledon. Había claro dominio de los anglosajones, por eso de tantos torneos en hierba. Y París era mucho menos. Por eso me alegró más cuando gané Wimbledon. Mereció la pena.

Llegamos al momento estelar: Santana ha ganado en el All England, y se va a besarle la mano a la Duquesa de Kent, contra todo el protocolo de la Corona de Inglaterra...

Déjeme, déjeme... yo estaba contentísimo por eso que le digo, lo de ganar a los anglosajones en sus pistas de hierba. Fue una idiotez (con nostalgia...), me voy, le beso la mano a la señora, y la pobre señora que me tiraba de la mano para quitármela. Yo qué sé... si en España besas a la Reina y no pasa nada. Hoy es un recuerdo agradable, entrañable.

No se puede evitar una pregunta que ya le habrán hecho. Cuando Santana gana Wimbledon, hay un grupo selecto de profesionales que no están admitidos en los torneos del Grand Slam: Laver, Gimeno, Rosewall, Pancho González, Hoad... en 1967 llegaron a jugar un Wimbledon entre ellos, los profesionales. La Era Open empezó en 1968. En 1969, Laver firma el Grand Slam. ¿Qué hubiera pasado con ellos en su Wimbledon?

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Lo que yo sé es que soy de los pocos jugadores que superan a Rod Laver en el balance cara a cara. Jugamos cinco veces y le gané tres, la última en la final del Godó de octubre de 1970, en tres sets... (Ese día, Laver dijo de Santana: "Me ha destrozado el cerebro"). También le gané en hierba. Yo era un poco su bestia negra. La mía era Roy Emerson.

(Y Santana revisa la hora en su Rolex de muñeca. Es la hora de Wimbledon. "Es la muñeca de un mago", dice Rod Laver).

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