De la tierra al césped; del liftado al cortado

Nadal tiene que reciclar su juego

Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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El circuito se traslada ahora a la hierba, a una superficie en desuso sobre la que se juega sólo un mes al año. En España, no hay ninguna pista de césped natural. Por eso, los españoles (excepción hecha de Manolo Santana en 1966 y Conchita Martínez en 1994) patinan en Wimbledon. Nadal, el capo de la tierra batida y del efecto liftado, tiene ahora que reciclarse y pasar de golpear la bola de abajo a arriba a hacerlo de arriba a abajo para cortarla. De este modo, la pelota sale disparada cuando impacta contra el césped, húmedo y muy corto. Es el reino de jugadores como Roger Federer (vencedor los tres últimos años en el All England Club) y de cañoneros como Ivan Ljubicic y Andy Rodidck.

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Sobre el césped, la bola bota menos y sale despedida a una velocidad mucho más alta que sobre tierra, por lo que para restar hay que flexionar mucho el cuerpo y sufren más las caderas y las rodillas.

A principio de año, Nadal tenía previsto machacar mucho su juego de saque y volea, pero su lesión le frenó en la progresión. Sin embargo, su tío Toni considera que "está sacando mejor que el año pasado y entiende mejor el juego". Esta temporada, tiene un porcentaje de primeros servicios del 71%, por lo que es muy fiable. Sólo le falta tiempo para asaltar La Catedral.

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