Tenis | Roland Garros

Nadal, rumbo a Ljubicic con el piloto automático

Novak Djokovic abandonó al comienzo del tercer set

Nadal
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Ni españoles ni extranjeros escribirían nada glorioso de Nadal tras mediodías como el de ayer. Minutos después del abandono del chico serbio Djokovic, con los lumbares hechos puré, el citado Djokovic ya no existía: los periodistas se dedicaban a preguntar a Nadal, relajado, por el duelo Federer-Nalbandián. O por Ljubicic, que ya martilleaba a Benneteau. Cuando Nadal juega esas finales épicas con Federer, harían falta Norman Mailer, Budd Schulberg (o alguno mejor) para relatar sus gestas. Cuando Nadal gana casi sin sudar, como a Djokovic, pues no es lo mismo.

Lo más épico del día fue que los triunfos de Nadal y Ljubicic cerraron unas semifinales con los cuatro primeros cabezas de serie por primera vez desde 1985. Otro récord de Rafa, o al menos la cuarta parte de la plusmarca. De lo necesario que resulta un fenómeno como Nadal para el tenis mundial, baste recordar los cuatro primeros cabezas de serie de 1985: McEnroe, Lendl, Wilander y Connors. Que habían sido también los cuatro primeros cabezas de serie en 1984. Ahora tenemos Federer-Nalbandián y Ljubicic-Nadal. Admitiendo que Nadal sea un Connors a lo comanche y que Federer pueda tener la misma sensibilidad que McEnroe (carisma, no), aún habría que comparar a Lendl y Wilander con Nalbandián y Ljubicic. Y no sé yo.

A la salida, Djokovic dijo que antes de lesionarse en la espalda tenía el partido "bajo control". "Oh, yes", respondió Nadal en su inglés deliciosamente fracturado. "Debió lesionarse antes del primer juego, porque ahí ya le había hecho break", añadió. Esa respuesta llevaba más fuerza cósmica de intimidación de la que había necesitado para apear a Djokovic. Ahora, Nadal es The Champ. El campeón al que se dirigen Ljubicic y su cañón. Como en la final de Madrid 2005, que pasen. Ljubicic, el cañón y el siguiente.

Rafa Nadal "Todo el mundo sufre, pero voy cada dí­a mejor"

Yo no me siento más fuerte o resistente que nadie, pero aquí se juegan partidos muy largos, y el que no está acostumbrado, termina sufriendo. Dicho eso, ahora se trata de Ljubicic. La final contra él en Madrid fue un partido inolvidable, uno de mis mejores recuerdos. La hace inolvidable el hecho de que terminara ganando en casa después de ir dos sets abajo. El apoyo del público tuvo mucho que ver ese día. Sé que el viernes necesitaré estar al 100% de concentración y de juego. Físicamente, estoy cada día mejor. Entre Federer y Nalbandián, espero un partido duro, igualado. Nalbandián hará su juego y será un buen partido. Yo no apostaría por ninguno, pero mi favorito es Federer".

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No me impresiona la racha de Rafa Nadal sobre tierra. Aquí es el gran favorito, pero tuvo cerca la derrota muchas veces, y eso tiene que ocurrir algún día. Yo tendré cero presión, pero creo que puedo ganarle. Nadie me va a intimidar. Contra Nadal, en pista de tierra, no hay tácticas que valgan: no se puede jugar ni muy ofensivo, ni muy agresivo, porque él crea una dificultad nueva en cada punto. No se puede comparar este partido con la final del Masters Series de Madrid que perdí ante él: porque esa final fue en pista dura y él jugaba en casa. Sin duda, el apoyo de la gente de Madrid le ayudó mucho ese día para remontarme el partido".

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