Beto hace bailar a Roddick el último tango en París
El estadounidense se retiró cuando perdía con el español.


Beto Martín despidió de Francia a Andy Roddick no porque al bello Andy, paisano de Marlon Brando, le doliera el tobillo izquierdo. Para retirarse, Roddick argumentó ese dolor y la necesidad de un vendaje no permitido (sólo se puede entre sets) cuando ya navegaba sepultado por la losa de dos sets y 1-0 en el tercero. Andy omitió decir que pocos minutos antes de la retirada, cañoneaba a Beto con servicios entre 225 y 230 kilómetros por hora. Después, Roddick dijo que le dolía el tobillo, "sobre todo al colocar el pie de apoyo en el saque". Se llevó una bronca y su primera derrota ante Beto, duende preciso y escurridizo.
Roddick, de Omaha, Nebraska, como el inquietante Brando, bailó su último tango en París por las mismas razones que ningún americano ganó en Roland Garros entre 1955 (Tony Trabert) y 1989 (Michael Chang). Por carencias de movilidad y por desesperación ante la extensión de los puntos, las dejadas y los efectos liftados, Roddick nunca ha superado la tercera ronda en Roland Garros. Aquí mismo, en 2002, cuando Andy era una estrellita emergente, los franceses supieron torturarle admirablemente, dentro del equipo de Estados Unidos de Copa Davis, que recibió una derrota inolvidable.
Para el estadounidense típico, esta tierra ocre es una ciénaga, una trampa roja donde los especialistas les mueven como a un yo-yo. Donde españoles y argentinos saben deslizarse, McEnroe, Connors y Roddick derrapan. "Nunca tuve tantas ganas de que me tocara aquí un sacador como Karlovic... Alberto me hacía trabajar por cada punto, me movió y nunca me dejó golpear dos bolas en el mismo sitio". Así de fácil le salió a Roddick el resumen. De la sala de prensa partió rumbo al Canal de la Mancha y a la hierba de Londres. Le aguardan el Queens y Wimbledon. Beto, del Espanyol y del C. T. Tenis La Salud, aplicó a Andy la presunción de inocencia. Beto es un caballero, pero sabía cómo echar a Roddick de la tierra de Francia. Good bye, Mr. Roddick.
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Beto Martín "No le vi nada extraño"
"No voy a dejar de aplicar la presunción de inocencia a Roddick, él sabrá por qué abandonó y además, decían que llegaba un poco tocado, pero la realidad es que no le vi nada extraño. Me hubiera gustado rematar el partido, porque así es un poco ni fu, ni fa. Ahora iré partido a partido: el cuadro se me ha abierto".