El récord ya no pertenece a Vilas, sino a Rafa Nadal
El español ganó a Söderling y encadena 54 victorias sobre tierra


Será un récord geológico. De la Geología, la ciencia de la tierra. Guillermo Vilas dice que ni siquiera se puede imaginar cuántos partidos consecutivos puede ganar Rafa Nadal en el ocre de la tierra batida: "80 o 90, más de cien, qué sé yo, los que quiera". De momento, y con los pálidos huesos del sueco Robin Söderling secándose al viento polvoriento de la pista Philippe Chatrier, ya van 54 victorias de Nadal en fila y sobre tierra. El récord de Guillermo Vilas era de 53. El récord o la racha de Nadal puede subir hasta otra generación, algo así como el salto de longitud de 8,90 metros de Bob Beamon, en los Juegos Olímpicos de México, en 1968, o las siete medallas de oro de Mark Spitz en la natación olímpica de Múnich, en 1972.
Juego práctico.
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Nadal navegó más allá de la marca de Vilas en una tarde de secarral o de Desembarco en Normandía que él despachó a base de piernas y pragmatismo. Yo escribo con los oídos aún zumbándome por los estampidos de los disparos planos de Berdych sobre Feliciano López. Cuando Moyá pega la derecha invertida, también retumba algo así como un trueno seco. Pero, pese al resplandor que despiden los tiros de Berdych, Moyá o del mismo Federer, nadie puede dudar de lo evidente: en el desierto ocre de la tierra batida, a cualquiera de ellos, con todos sus grandes golpes, se le gana más fácil que a Nadal.
Lo explica gráficamente el filósofo emérito Alex Corretja: "Si quieres ganar a Nadal, prepárate para librar una guerra: él convierte cada punto en una batalla que tiene que ganar quien quiera ganar la guerra. No sé cuántos jugadores pueden llegar a resistir eso". Nadie ha resistido en 54 partidos. Y aún menos, por lo que se ve, los franceses y los portavoces de su envidia.