Yo digo | Jesús Mínguez

¿Por qué nos emociona este chico?

Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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La pregunta tiene múltiples respuestas. Nadal nos emociona porque ha rescatado el racial "¡Vamos!" de una tal Arantxa Sánchez Vicario que ya nos hizo gritar a todos. Nos sorprende porque devuelve de espaldas y entre las piernas una bola imposible al mismísmo Federer (como ayer). Nos deja petrificados porque tiene la sangre fría de levantar dos bolas de partido al suizo. Nos sube la moral porque cuando los demás lo vemos crudo él se pega unas carreritas por la pista para demostrarnos que está vivo, como si en vez de Nadal se apedillara Tyson y caminara sobre un ring y no sobre una pista. Nos impresiona porque es capaz de hacer saltar las manillas de una máquina de precisión suiza que sólo deja de dar la hora exacta cuando se la pregunta Rafa. Nos hace llevarnos las manos a la cabeza cuando descubrimos que este año ya ha derrotado tres veces a un hombre que lleva siete títulos de Grand Slam. Nos asusta cuando nos dicen que ganó Roland Garros el año de su debut, como un tal Wilander.

No podemos dejar de quererle cuando hecho polvo es capaz de reinar en Madrid sobre un incrédulo Ljubicic. Nos gana para la causa cuando le vemos jugar con España en Copa Davis y se convierte en el tenista más joven en ganar la Ensaladera. Nos levanta del asiento porque es un competidor en estado puro capaz de tenernos cinco horas ante la tele. Nos sentimos cercanos porque le vemos echarse a llorar tras pasarlo mal en Roma. Por todas estas razones (y muchas más), Nadal nos emociona.

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