Novio de Carolina, zurdo y currante


Noticias relacionadas
El gran éxito en la vida del zurdo Guillermo Vilas (Buenos Aires, 17-8-1952) no fueron sus récords o sus cuatro títulos del Grand Slam, dos en Australia, uno en Roland Garros y otro en el US Open, sino el tórrido romance que mantuvo entre 1977 y 1978 con la princesa Carolina de Mónaco, recién separada de su primer marido, Philippe Junot. Todos los Slams no dieron a Vilas la relevancia y caché que le proporcionaron sus escapadas junto a la que se consideraba la Alteza con más glamour a este lado del Edén: Carolina causaba sensación cuando aparecía acompañando a Vilas en torneos tan remotos como Kitzbühel o Gstaad.
Vilas, que ayer felicitó a Nadal, y le deseó los mejores éxitos, era un currante nato, una infatigable máquina de rizos morenos. Un dibujo que recuerda a otro zurdo, claro. Una vez, Mats Wilander dijo que "Nadal era el Vilas del Siglo XXI". Vilas era un Toro de las Pampas que arrancaba en el primer minuto de juego y sólo se detenía cuando la última bola había sido cantada. Su palmarés está cortado y atravesado por los mejores años de Borg (que le dominó 17-5 en los cara a cara y le apeó dos veces de Roland Garros), de Lendl y de Wilander. Con Lendl jugó 15 veces y perdió diez. A Wilander sólo le ganó una vez de ocho: en 1982, en Madrid. La primera victoria de Wilander fue una pedrada en la frente de un Vilas ya veterano: la final de Roland Garros 1982. Mats ganó con 17 años y apagó el futuro de Vilas. Pero a Guille siempre le quedará Carolina...