El gran reto del Desafío Español

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Los tres actos de la Louis Vuitton Cup, el torneo de desafiantes de la XXXII Copa del América, que desde hoy y hasta principios de julio van a celebrarse en Valencia, son, sin duda alguna, el mayor reto que un sindicato español va afrontar en todas las ediciones en las que ha participado hasta hoy en la prueba. Y lo es porque se juega ni más ni menos que entrar en la Louis Vuitton Cup entre la élite mundial, sólo superado por el BMW Oracle estadounidense, el Emirates Team New Zealand neozelandés y el Luna Rossa italiano, los tres grandes aspirantes al cetro que ostenta el Alinghi suizo.
Superadas las desavenencias políticas, cubierto casi todo el presupuesto del equipo, construido el primer barco español de esta edición y logrado un plantel de navegantes excepcional, llega el reto: defender el cuarto puesto actual en el ranking. Las regatas se ganan en el agua y ahí entra la experiencia de ese viejo zorro que es Luis Doreste, como siempre alejado de las euforias, pero con un sexto sentido que le ha llevado (aunque para muchos no tenga el valor que ello representa) a estar entre los cuatro mejores. Los tres actos que vienen pueden llevar a la vela española a lo más alto de toda su historia, pero también a que los agogeros digan que ellos ya decían que todo esto sería un fracaso. El que no sea así es el reto de Doreste.