"Con la defensa de un Europeo me compré un piso"
Pepe Durán, un ejemplo de campeón, ganó en 1976 el título mundial del superwelter. Treinta años después, Madrid se lo agradece.


Fue un 18 de mayo de 1976. Campeón del mundo en Japón. Su primera frase: "Dedico mi triunfo a toda España, aunque en mi casa nadie me ha apoyado". ¿Por qué?
Yo siempre tuve que jugármela fuera. Estaba predestinado, pero un triunfo fuera valía por dos. Económicamente, también.
Su victoria llenó páginas y páginas. Ahora sería difícil una repercusión así. ¿Qué le pasa al boxeo?
Pues que de la cantidad sale la calidad. Y ahora no hay mucho boxeador.
¿Hay gente capacitada para recuperar el boxeo?
Sí, pero los chicos tienen que pelear más. Ahora hacen cuatro o cinco combates al año. ¡Yo en el 69 hice 18!
A usted le echaban en cara su frialdad. ¿Eso le molestaba?
Sí. Era frío, calculador y procuraba dar diez golpes y no recibir ninguno. La técnica es lo que triunfa.
¿Y ahora no hay tanto púgil técnico?
Mire, yo estoy enchufado a la parabólica y veo mucho boxeo. Muchas veces apago la tele porque no hay ni una esquiva. Todo hacia adelante.
La pelea con Koichi Wajima le llegó por sorpresa...
El aspirante oficial no quiso ir a Japón y nos avisaron. Se creían que yo estaba acabado con 30 años. Pero volví de Japón con el cinturón. Además, la prensa española decía que yo no parecía boxeador, sino un artista, porque no recibí un corte hasta después de ser campeón del mundo. Decían que me había equivocado aceptando ese combate.
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Entonces se podía vivir del ring, ¿no?
Sí. Hace 30 años se cobraban las bolsas que se pagan ahora. Fíjese, con una defensa de un título de Europa me compré un piso de cuatro habitaciones ¡Ahora eso es imposible!