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Borg: "La vida no puede ser sólo derecha y revés"

Ganó 11.000 millones de pesetas y tiene crisis financiera.

<b>EL DESHIELO DEL ICEBORG. </b>Poco a poco, Borg ha ido tomando contacto con la gente de la calle, como en esta exhibición en la India.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Björn Borg, seis veces campeón de Roland Garros, y cinco en Wimbledon, renunció a subastar públicamente sus cinco trofeos de Wimbledon, el próximo 21 de junio en la Sala Bonham, de Londres. Un folletín que jamás ocurrirá a Rafa Nadal con los trofeos que gane.

Borg, que va a cumplir 50 años, decidió subastar los trofeos junto a dos de sus viejas raquetas Donnay por un precio inicial de 300.000 libras esterlinas, unos 500.000 euros. No lo hará. "Vendía mis trofeos porque necesitaba seguridad financiera a largo plazo para mí y mi familia, pero tras mucho pensar, me he dado cuenta de la conexión que estos objetos tienen con mis éxitos en Wimbledon entre 1976 y 80. Tienen un valor sentimental para amigos, familia y aficionados que va más allá de lo que significan para mi. No lo haré".

Todo, en fríos comunicados a la prensa sueca. Típico Borg. Agassi quiso comprar los trofeos, "para que no cayeran en malas manos". Pero...

Tras la crisis de Björn Borg Design Group, su firma de moda, Borg recibió una demanda de su socio Lars Modin por valor de 1,5 millones de dólares, más de un millón de euros: la razón de la subasta.

La crisis.

"Sólo del misterio se tiene miedo", escribió Antoine de Saint-Exupéry, héroe de guerra y autor de El Principito. Borg era y es un misterio viviente, exactamente al revés que Rafa Nadal, el niño arrollador y explosivo de Manacor.

Según el diario francés L'Humanité, Iceborg ganó más de 500 millones de francos (más de 11.000 millones de pesetas) en su carrera de 11 años. Tras pinitos en el hockey sobre hielo, Borg llegó al tenis a los nueve años.

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Y a los 14 años, increíblemente móvil, flexible y concentrado, ya era profesional: una ballesta de hielo. Derecha curvada, genuina. Extraño revés a dos manos: soltaba la mano de apoyo justo al golpear, nada que ver con Nadal. En 1982, a los 26 años, se retiró, reducido a cenizas mentales, entre misterio e infelicidad. "Demasiado dinero para muy pocos comentarios", dijo al rechazar una oferta de locutor en la NBC.

"Mi vida siempre ha sido derecha y revés, gritos de 'sí' y 'no', y la vida no es sólo eso", admitió a L'Humanité. Yannick Noah: "Para mí, era una hoja en blanco. No hablaba a nadie, ni le veías en vestuarios". Borg-Nadal: dos mundos.

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