Tenis | Björn Borg

Iceborg: el rey de la tierra no era de este planeta

Björn Borg ganó seis títulos de Roland Garros y cinco de Wimbledon, pero no pudo conquistar el US Open. Arrollaba a sus rivales por la fuerza de una concentración suprema.

Björn Borg
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

En los cuartos de final de Roland Garros 1981, Björn Borg (Södertalje, Suecia, 1956), se enfrentó a Terry Moor, de Memphis, EE UU, número 37 del mundo. Moor, valeroso, se llevó un parcial de 0-17, antes de adjudicarse su primer juego del partido, que terminó 6-0, 6-0, 6-1 para Borg. En la final, ante Iván Lendl, el sueco ganaría su sexto y último título en París y en los Grand Slam. Borg sumó cinco títulos de Wimbledon. Nunca ganó el US Open: irrumpía el mejor McEnroe...

Aburrido.

El relato de Terry Moor sobre aquella paliza de París resulta insuperable: "Él está a otro nivel... puede que tenga que ver con quién es, pero yo me sentía perdido. Otros fallan de vez en cuando. Él, nunca. La cosa es que se le veía aburrido.... no tengo idea de cómo otros pueden ganarle. No sé siquiera cómo le pueden ganar juegos". Algo de eso le pasó a Manolo Orantes en la final de 1974, el primer título de Borg en París: Orantes ganó los dos primeros sets (6-2, 7-6)... pero Borg, con 18 años justos, le metió 6-0, 6-1 y 6-1 en los tres últimos. Demolición.

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Adriano Panatta sí eliminó dos veces a Borg en París, 1973 y 76: el playboy Panatta, adalid de carísimas marcas italianas, bon vivant y gran jugador, mantenía superioridad psicológica sobre Björn, a quien consideraba eso: un aburrido infeliz. Tenía razón. El rey de la tierra vivía en otro planeta.

Borg fue y es un inadaptado, pero un privilegiado por físico y concentración extraterrestres. Él y Nadal, extrovertido de físico explosivo, no parecen del mismo planeta. Hasta su derecha y su revés eran peculiares: raros. En el hockey sobre hielo nacieron su flexibilidad y agilidad. Iceborg llevaba coraza: la introversión impenetrable que le aisló, le desconectó del exterior y le buscó fracasos personales y ruinas. Pero era el rey.

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