Tenis | Open Seat 2006

Costa se despidió con su familia y en su club

Como quería, dijo adiós ante un grande: Ferrero.

<b>SU MEJOR ÉXITO. </b>Tras acabar el partido, Albert Costa saludó desde la arena junto a su mujer e hijas.
Josep Margalef
Redacción de AS
Actualizado a

Quedaban diez minutos para las cinco de la tarde cuando Albert Costa, uno de los legendarios integrantes de la Armada española que ganaron la primera Copa Davis para España, en el año 2000, y vencedor de Roland Garros en el 2002, daba su último golpe como profesional. Lo hacía como había querido que fuese: rodeado de su familia, en la pista de su club de siempre (el RCT Barcelona) y ante un gran rival: su amigo Juan Carlos Ferrero, que le cerró el paso a los octavos de final de este Open SEAT por 6-1, 5-7, 7-5.

Era una retirada anunciada y no por eso fue menos emocionante. Ocho mil aficionados le aplaudieron, puestos en pie, durante cinco minutos. Costa, junto a su esposa Cristina y sus gemelas Alma y Claudia, miraba y saludaba al público.

Ferrero está realizando un gran torneo y se midió a Costa como si lo hiciese ante un rival al que le daba igual perder o ganar. Dejando a un lado las emociones, sabía que no le iba a regalar nada. El valenciano fue por la vía rápida. Dos roturas de saque en el segundo y sexto juego para 5-1, y potencia en el servicio en el séptimo para 6-1 en 26 minutos.

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Las cosas se equilibraron en el segundo set. El servicio de ambos jugadores marcaba la pauta y Ferrero perdía el servicio en el cuarto juego (3-1) para recuperarlo en el quinto. Ninguno daba el brazo a torcer y todo indicaba que habría tie-break. Pero Costa le sorprendió en el duodécimo juego para romperle el servicio, ganar el set (7-5) y empatar la contienda a uno.

El segundo set había durado el doble que el primero y Costa parecía capaz de poder superar a Ferrero, aunque en un partido largo la potencia física le pasaría factura. Golpes largos, dominio del servicio y juego de desgaste dejaron claro quién iba a imponer su ley. Costa llegó a dominar 5-4, pero Ferrero, experto en juego de control, le superó en los tres siguientes juegos, rompiendo el servicio del catalán en el úndecimo y sentenciando con un saque demoledor (7-5) el partido. Sin duda, la derrota más dulce de la carrera de Albert Costa, un guerrero del tenis español.

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