Yo digo | Jesús Mínguez

No va más en Montecarlo

Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
Actualizado a

Noticias relacionadas

Las ruletas del Casino de Montecarlo dejaron de girar en el tie-break del tercer set. El "no va más" se trasladaba al Country Club. El público, como poseído por una extraña emoción, comenzó a gritar los nombres de Rafa y Roger. La pasión propia de cualquier otro deporte, y que casi siempre falta en el tenis, desbordó la contenida compostura de un escenario tan cool. Es la emoción que produce ver a dos grandes figuras en un todo o nada. En un "no va a más" particular con visos de prolongarse en el tiempo. En un duelo de gigantes sobre la tierra. Federer, camino de ser una leyenda con sólo 24 años, necesita de Nadal. Como Alonso de Schumacher, el Madrid del Barça o que a Joselito le persiguiera la sombra revolucionaria de Belmonte.

Y los choques del suizo y el español, como las grandes rivalidades citadas, dan para escribir muchas páginas. Federer no quiere ser como Pete Sampras, que cerró una carrera inmaculada con la tacha de no poder levantar la Copa de los Mosqueteros en París, y Nadal no quiere ser sólo el Rey de la Tierra. Ambos pretenden ser Rod Laver, el aussie que en los sesenta ganó en Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open. El tenista total. Por eso, Federer sentiría como una puñalada la derrota de ayer, porque lleva seis meses alternando entrenamientos en tierra y en pista rápida. Y el español ha arrancado 2006 sobre pistas duras y se ha machacado con el saque para poder hacer frente a Roger incluso en hierba. Los dos se buscan en todos los terrenos.

Te recomendamos en Polideportivo