Dubai Cup, la carrera más rica del mundo
El ganador manaña en Nad Al Sheba recibirá seis millones de


El dinero no sirve para dar importancia a lo que intrínsecamente no la tiene, pero sí interés. Como la Dubai World Cup, la carrera de caballos más rica del mundo que mañana premiará a su ganador con 6 millones de euros (mil millones de pesetas), broche de oro a un festival de turf que ha durado más de dos meses y que sólo en las siete carreras de mañana repartirá 21 millones de euros para los ganadores.
La Dubai Cup jamás tendrá el prestigio del Derby de Epsom y otras carreras centenarias, pero lo que en 1996 nació como una prueba exótica ha logrado finalmente congregar a muchos de los mejores purasangres del mundo y que sea seguida por 2.600 millones de telespectadores, sólo superado por un Mundial de fútbol.
Todo en Dubai es excesivo. Campo de golf en el desierto, el único hotel siete estrellas del planeta, islas artificiales, aeropuerto cubierto con pan de oro, flores y árboles bien regados en un país donde el agua mineral es más cara que el petróleo, y proyectos como un hotel bajo el agua al que los huéspedes sólo podrán llegar en submarino. No hay otro lugar en el mundo donde la riqueza salte tanto a la vista... mientras siga manando petróleo de los pozos en un país pequeño que es desierto en un 90 por ciento.
Las carreras de caballos o los caballos de carreras, como se quiera, son la pasión de los Al Maktoum, familia reinante del pequeño emirato. La Constitución de Dubai asigna los ingresos del petróleo a la familia real, por lo que puede decirse que Dubai es una empresa familiar, Maktoum S. A. Cualquiera habrá adivinado ya que, además de todos los lujos expuestos, Dubai tiene un hipódromo. Por supuesto.
Nad Al Sheba es el hipódromo de las mil y una noches. Un recinto futurista que comenzó a levantarse en 1992 por deseo de su alteza el Sheik Maktoum bin Rashid Al Maktoum, y finalizado en 2001 al inaugurarse su joya arquitectónica, la tribuna Millennium Grandstand.
En Nad Al Sheba todo es ostentoso, desde los restaurantes y puntos de snacks hasta los clubes sociales, salones, palcos privados y suites que pueden alquilarse. Pero punto y aparte merece la suite real que el jeque tiene reservada en la grada Millennium: su estructura es abatible en dirección a la pista y se convierte en terraza para dejar entrar el viento del desierto en las cálidas noches de Arabia.
Un visitante casual se encontrará rodeado por las más altas jerarquías de oriente y las aristocracias de occidente, pero esa no es la realidad. O no toda. Asisten más de 40.000 personas, no existe el derecho de admisión y se puede vestir al gusto. En el hipódromo sólo hay dos prohibiciones, entrar con camellos y hacer fotografías, y una pega: no se puede apostar ni un solo dirham. Lo prohibe su religión, aunque los europeos y americanos ya llegan apostados gracias a internet.
La noche antes a la gran carrera, la familia brinda a sus invitados una cena en el Burj Al Arab, el único hotel siete estrellas del mundo. Al salón se accede por un pasillo adornado por esculturas ¡de hielo! ¿Existe mayor demostración de lujo en pleno desierto?
Cada uno de los Maktoum tiene purasangres de manera individual, pero también se agrupan en torno a la cuadra Godolphin. Los cálculos más austeros apuntan a que la familia gasta más de 300 millones al año (acaban de pagar 9 por un hijo de Storm Cat) en comprar y mantener a sus caballos, unos 1.500 repartidos por Inglaterra, Irlanda, Estados Unidos, Francia y Dubai. Su principal preparador es Saeed bin Suroor, antiguo guardia de palacio.
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Tanta riqueza no confunde a Mohamed Al Maktoum. No es un gobernante tirano. Se le conoce como 'el patriarca benigno', y recibe a su pueblo sentado en un banco a las afueras de su palacio en los majlis (audiencias públicas), en las que cualquier dubaití puede presentar al jeque sus quejas, que de inmediato son atendidas. En su emirato no existe la pobreza, ni el paro ni la delincuencia: el dinero es mucho y la población poca, apenas un millón.
Pero volvamos a la Dubai World Cup. Este año la baza de Godolphin es Electrocutionist, ni que decir tiene claro favorito para ganar la carrera de 2.000 metros en dirt (pista de arena), ante caballos llegados de Inglaterra, Estados Unidos y Japón. Lo verá el jeque desde su suite, en cuya entrada está grabada en árabe la siguiente inscripción: "Y Alá cogió un puñado de viento y creó el caballo".