Balonmano | Valladolid 29 - C. Real 34

Exhibición del Ciudad Real ante el Valladolid

El tándem Muratovic-Gull se estrelló ante Sterbik

<b>REGRESO. </b>En su vuelta a Valladolid Julio Fis pasó inadvertido.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Para ser su salida más complicada del último tercio liguero, el Ciudad Real dejó bien sentado en Valladolid que está concentrado en este final, que es candidato al título, y que se preparen el Portland y el Barcelona, que no ha dicho su última palabra. Y al conjunto de Juan Carlos Pastor, de esos guerrilleros y francotiradores de la Liga, le puso de vuelta y media: ni una opción a la sorpresa, y eso que a los diez minutos Dinart se autoexcluyó por una frase y gesto indecoroso con el árbitro; y el colegiado le mandó a la ducha a que se enfriase y rebajase el calentón (cosas del juego).

Luego, no hubo partido. En inferioridad, cuatro contra seis, el Ciudad Real ganó el parcial de esos dos minutos con lo justo, para aclarar cualquier duda y provocar la desilusión y el desánimo en los locales. Y, por si fuera poco, la defensa con Davis de adelantado provocó demasiados errores en ataque, que eran contragolpes de gol.

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Y otro destacado: Sterbik. El portero fue una muralla en la que se estrelló la primera línea de lujo del Valladolid, y tanto Muratovic como Gull bajaron notablemente sus estadísticas ofensivas.

Que el resultado final no fuese de escándalo se debe al ponderable afán de superación del equipo vallisoletano, y a que el Ciudad Real levantó el pie del acelerador mediado el segundo tiempo.

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