Estados Unidos recurre a sus árbitros para evitar el ridículo

Los estadounidenses están tan orgullosos de su deporte rey que han organizado el I Clásico Mundial, con profesionales de las Grandes Ligas, para mayor gloria propia. Y, sin embargo, esta madrugada se jugaban la vida ante México en un partido a cara de perro, porque cualquiera de los dos países podría acabar segundo de grupo y acompañar a Corea del Sur a las semifinales, con República Dominicana y Cuba también clasificadas.
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Para que Estados Unidos tuviese esta madrugada opciones de llegar a San Diego (California) se ha tenido que dar una circunstancia extrañamente anormal en la competición profesional: que el árbitro principal anulase la decisión del de tercera base, y de esta manera a Japón le restaron tres carreras de una tacada, y Estados Unidos acabó ganando 4-3.
El propio entrenador de Estados Unidos admitía que este tipo de reclamaciones (que el primer corredor salió de la tercera sin pisar la almohadilla) nunca se admiten, pero que esta vez tuvieron más fortuna. El árbitro principal de ese partido era estadounidense, y la televisión demostró su error al corregir al ayudante.
