"No podía dejar pasar este tren"
Ruth Beitia se apuntó la segunda medalla española en Moscú y se la dedicó a su técnico, Ramón Torralbo: "La mitad es suya, al menos".


¿Ha vivido aquí el momento más feliz de su vida deportiva?
No lo tengo asimilado aún. Supongo que sí. He sufrido demasiado. Me llevará algún tiempo darme cuenta de lo que he conseguido en Moscú. Pero sé que me lo merezco, por las condiciones en que me hemos entrenado este invierno, con lluvia, viento y frío. Tengo que decir bien alto que al menos el cincuenta por ciento de esta medalla es de mi entrenador, Ramón Torralbo.
Ha hecho un excelente concurso, pero la medalla ha ido bailando entre los saltos de las dos rusas, Yelena Slesarenko y Yekaterina Savchenko. Primero parecía seguro el bronce. Después se acercó la plata. Y al fin, cayó el bronce, pero con sufrimiento.
No sabía ni mi puesto, estaba demasiado concentrada. Pero si algo me enseñó el fallo que tuve en el Campeonato Mundial de Helsinki, el verano pasado, fue a no dejar pasar ningún tren. Y no iba a dejar pasar éste. La clave de esta medalla de bronce puede ser que ya tengo 26 años y voy acumulando suficientes enseñanzas. Ahora es cuando me están sirviendo las experiencias de todos los Campeonatos importantes que ya llevo.
Esa es la gran diferencia. ¿Hay alguna otra?
Sabía que estaba en gran forma, porque creo haber entrenado igual o mejor que nunca, con mucho sacrificio, todo muy explosivo, y con medias sentadillas con pesas entre 140 y 150 kilogramos. En un cuarto de sentadilla, llego hasta 180, y en completa nos paramos en 70.
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Y ahora...
Tengo que revalidar en el Campeonato Europeo de Gotemburgo. Ya he demostrado valer en la pista cubierta y ahora estoy ambiciosa de medallas al aire libre.