Atletismo | Mundiales de pista cubierta en Moscú

Yelena Isinbayeva fue una reina sin récord en pértiga

Naroa Agirre igualó su récord (4,50) y fue sexta

<b>CAMPEONA COQUETA. </b>Isinbayeva se coloca el pelo tras un salto.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La escena era desconsoladora para todas las saltadoras de pértiga, menos para una, que se echaba la siesta, tapada la cara a la mexicana. La de la siesta era Yelena Isinbayeva, que dormitaba entre colchonetas mientras sus compañeras de final se afanaban en alturas en torno a los 4,50 metros.

Isinbayeva empezó a saltar en 4,60, cuando ya había caído Naroa Agirre, por ejemplo. Y eso que Naroa igualó el récord de España que impuso en la calificación del viernes: 4,50. Esa marca le valdría el sexto puesto.

Entretanto, Isinbayeva bostezaba: 4,60, y a despatarrarse a la colchoneta. 4,70, y un paseíllo por aquí, otro por allá, mientras Sergei Bubka, perseguido por el monitor gigante de televisión del Olimpiysky, no sabía adonde mirar.

Un salto más, ya sobre 4,80, valió el oro a la tigresa de Volgogrado, ojos relucientes, caderas como ballestas. En 4,70 se había quedado Feofanova, bronce. Y Rogowska no pasó de 4,75.

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Con 4,80 metros, Isinbayeva se sacudió la modorra, se llenó las manos de brea, miró con interés en la dirección de Bubka y de Vitali Petrov... y se lanzó a por el récord del mundo: 4,93. Ya competía sólo consigo misma: con música de Cindy Lauper y alguna palmita a compás de Bubka.

Pero falló. Según Bubka, Yelena cometió algunos pequeños errores. Digo yo que echarse la siesta sería uno de ellos.

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