"No sabemos dónde está el límite si jugamos a ser Dios"
El máximo responsable antidopaje de la Federación Internacional de Atletismo reconoce que hay miedo a la utilización de genes para cambiar el cuerpo de los deportistas. Dice que no es imposible que suceda en Pekín 2008.

¿Se trabaja en estos momentos en el dopaje genético de los deportistas?
Es posible que se esté haciendo, sobre todo en Estados Unidos, pero también en Suecia y en Alemania, que es donde está la tecnología punta en terapia genética. Sin embargo, no tenemos pruebas de que esto suceda.
Este tipo de dopaje sería una derivación de la técnica utilizada para mejorar la salud de las personas.
La genética puede ser buena para curar determinadas enfermedades o para mejorar las lesiones de un deportista, pero hay laboratorios y gente sin escrúpulos que la utilizará con otros fines, como sucedió en su día con la EPO.
¿Se podría utilizar ya esta técnica en los Juegos de Pekín 2008?.
Es difícil saberlo, pero desde luego no es imposible que suceda.
¿No da miedo adentrarse en estas técnicas?
Sí, existe mucho miedo sobre el dopaje genético, porque no sabemos a dónde se puede llegar si jugamos a ser Dios.
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¿Y qué se puede hacer para prevenir este método fraudulento y peligroso?
La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) está investigando sobre el dopaje genético y destinando bastantes fondos. Seguramente iremos por detrás, pero en esta ocasión vamos menos retrasados y creo que podríamos llegar a detectar a los deportistas dopados genéticamente.
