Irlanda saca tajada de la orfandad de Gales
Jugó con técnico, capitán y apertura de urgencia.

Las camisetas de Gales llevan el nombre del jugador encima de dorsal. Síntoma, quizás, de que allí importan más los nombres que los hombres. Ayer faltaron dos hombres de renombre: Mike Ruddock, seleccionador que ha dimitido por motivos personales (?), y Gareth Thomas, capitán cuyo baja es tan inesperada como grave. Sin jefe ni druida, la cosa se complicó aún más cuando Stephen Jones, su apertura y timonel, se lesionó. Entonces el nuevo seleccionador, Scott Johnson, improvisó una chapuza: sacó a Gavin Henson para colocarlo de apertura. Pero fue el remedio que la enfermedad porque Henson ha criticado a sus compañeros en su último libro.
En las camisetas de Irlanda sólo aparece el número. Da igual quién, cómo y cuándo, sólo importa el qué. Gales andaba a la deriva y daba síntomas: forzó dos golpes de castigo, pateó uno a palos y no lo convirtió. Su ensayo fue un espejismo porque Jones aún estaba en el campo. Irlanda se limitó a ser práctica.
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Vieja receta.
Stringer alternó sabiamente el juego a la mano y las cargas de su delantera. Dos cortas y una larga. De ello se beneficiaron la pierna de O'Gara y la cintura de O'Driscoll, que humillaron a una Gales que sigue sonada, ebria del éxito del Grand Slam, insolidaria... ¿Comprenden los motivos personales de la dimisión de Ruddock ahora?