Escocia tumbó a Inglaterra con su propia medicina
Partidazo de la delantera local

Proponer un partido ante Escocia por riñones es como tender una emboscada a Curro Jiménez o picarse en un semáforo con Fernando Alonso. Mal asunto. Ayer Inglaterra, que aparte de kilos no tiene mucho más (ni trabajo táctico ni talento), se midió a la selección más orgullosa de la Tierra. El técnico local Frank Hadden ha utilizado la vieja receta escocesa para tumbar a los gallitos del torneo (Francia e Inglaterra): Defensa trabajada, pateador de pierna firme (Paterson), honor y dignidad.
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Elefantes con tutú.
Sorprendió de inicio ver el juego a la mano de los ingleses. Elefantes con tutú de bailarinas. Despreciaron atajar con patadas profundas, eligiendo la mano y el trote cochinero esperado por la delantera escocesa. Hogg, Taylor, White, Kellock. McLeod, Douglas, Hall y Kerr frenaron una y otra vez las groseras acometidas inglesas. Sin tempo ni ritmo de juego, Hodgson es a Wilkinson lo que el Don Simón al Vega Sicilia, Inglaterra se diluyó ante una Escocia venida arriba. El intercambio de golpes (de castigo) lo ganaba Paterson, pero llegó la jugada clave, por significativa. Parks clavó un drop en la cara de la delantera rival. El navajazo dejó malherido a los ingleses. Y así, con Inglaterra desangrándose, murió el choque. Llora Inglaterra, ríen irlandese, galeses y escoceses. Y la Calcuta Cup descansa de nuevo en Edimburgo.