Vela | Volvo Ocean Race

Nueve segundos que valen un triunfo épico

Sólo en la Copa del América es posible ver una llegada en match race (barco contra barco), como la que disputaron 'Movistar' y 'ABN Amro 1' en la Volvo Ocen Race, y que valió a los españoles para entrar en la historia.

<b>INCREÍBLE FINAL. </b>Apenas 20 metros separaron al Movistar del ABN.
Josep Margalef
Redacción de AS
Actualizado a

Casi cuatro días de navegación y 2.700 kilómetros recorridos a través del temido Estrecho de Bass y el mar de Tasmania; con vientos de casi cincuenta kilómetros por hora y velocidades de vértigo; a través de olas de hasta cinco metros, y catorce horas de persecución final implacable a través del Estrecho de Cook, precedieron a una extraordinaria victoria... ¡por sólo nueve segundos! Eso es lo que consiguió el VO70 Movistar español sobre el ABN Amro 1 holandés en la tercera etapa de la Volvo Ocean Race, entre el puerto australiano de Melbourne y el neozelandés de Wellington.

Histórico.

Pasaban nueve minutos de la una de la madrugada de ayer jueves (hora española), cuando el Movistar entraba en la historia de la prueba al ser el primer equipo español en lograr un triunfo en una etapa y en protagonizar, además, la llegada más electrizante en sus 32 años de existencia.

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Quedaban apenas noventa millas (166 km) para la meta cuando la embarcación española alcanzó al ABN Amro 1 , patroneado por el neozelandés Mike Sanderson, líder de la etapa y de la prueba. Desde ese momento le sometió a un marcaje demoledor de catorce horas. Cuando faltaban sólo 20 millas (36 km.) para la meta, el Movistar logró una ligera ventaja sobre los holandeses. Se cumplió el temor de Sanderson: "Me preocupa mucho que el Movistar sea más rápido que nosotros con vientos suaves, pero más aún que mi compatriota Stu Bannatyne, su jefe de guardia, haya nacido en Wellington y conozca estas aguas a la perfección".

En el barco español el silencio de radio era absoluto. Tenían una rotura en la junta de la quilla con el casco, pero debía evitarse que el rival lo supiera. A sólo dos millas de la meta el Movistar cayó en un pozo de viento y el ABN se puso a su popa de manera amenazadora. Pero la sangre fría de Bekking lo mantuvo a raya hasta un final increíble: sólo 9 segundos de ventaja después de una eternidad.

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