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Nadal y Moyá se entonanen el búnker de Marratxí

El equipo español acaba de aterrizar en Minsk, Bielorrusia, mientras dos de las raquetas más notables de nuestro deporte apuran su preparación para regresar a las canchas. Moyá y Nadal vuelven la semana que viene a competir. Antes se machacan con AS como testigo de excepción.

<b>SPARRINGS DE LUJO. </b>Moyá y Nadal se ayudan mutuamente en su preparación compartiendo bolas en las pistas del Global Tennis Team de Marratxí.
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Rafael Nadal está a una semana de reaparecer en una competición oficial más de tres meses después de su feliz despedida en el Masters de Madrid. El viernes partirá hacia Marsella con la esperanza de reemprender lo que tan bien empezó en 2005. Sus problemas de rodilla en Madrid, y los derivados en su tobillo izquierdo por una razón casi ortopédica, están aparcados. AS estuvo ayer con él en Marratxí (Mallorca), en su entrenamiento de lujo junto a Carlos Moyá, el otro Robinson de la isla.

Carlos Moyá espera a Nadal en el párking del Global Tennis Team, en la urbanización de Sa Planera. A Moyá también le espera un calendario apretado. El lunes parte hacia el torneo de Buenos Aires para enlazar luego las pruebas de Brasil y Acapulco. Su equipo técnico confía en que este arranque de temporada el mallorquín regrese al top-ten de la ATP.

Torres y la Hingis.

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Nadal llega cuando Moyá ya ha calentado. Rafa está acompañado por su inseparable tío y entrenador Toni. Rafa, previsor ante lo que se le viene encima, baja del coche devorando unas galletas. Los protagonistas se saludan y comentan entre risas los goles de Fernando Torres en el Camp Nou el pasado domingo. Nadal y Moyá tardan en entrar en calor, pero una vez lo consiguen, dejan golpes espectaculares. Rafa usa la pillería para despistar a Carlos con el habitual "la bola no entró", pero ni con esas puede con un Moyá que se entrena habitualmente en estas pistas, rodeado de jóvenes promesas del tenis europeo que ayer tuvieron una matinal especial. Dos ganadores de Roland Garros que han copado la cima del tenis mundial (Moyá) o aspiran a ello en breve (Nadal).

Tres horas después, la sesión finaliza. 180 minutos de duro entrenamiento salpicadas por unos recesos repletos de anécdotas, de referencias a la feliz reaparición de Martina Hingis, y de correcciones por parte de Toni a Rafa. "La suerte que tengo de poder pelotear con Carlos es inmensa. Nos ayudamos mutuamente", apunta Nadal, que vuelve a lucir una melena considerable disimulaba bajo una gorra calzada al revés, estilo béisbol. "Sé que los primeros torneos van a ser duros". Y tan complicados... La temporada ha empezado tarde para él, lo suficiente como para perderse la eliminatoria de la Copa Davis en Bielorrusia, a la que Nadal se suma como fan en la distancia: "Les deseo toda la suerte del mundo. Ojalá se clasifiquen. Confío plenamente en ellos".

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