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"Siento que puedo coger el testigo que me dio Armstrong"

Ciclismo | Alejandro Valverde

"Siento que puedo coger el testigo que me dio Armstrong"

"Siento que puedo coger el testigo que me dio Armstrong"

Jesús Rubio

Alejandro Valverde ya ha definido este año dónde debe hacer diana: Lieja-Bastoña-Lieja, Amstel Gold Race, Flecha Valona, Tour de Francia y Mundial. 'Balaverde' se ha puesto en marcha con el Illes Balears, que le ha diseñado una temporada más selectiva. El domingo arranca en Mallorca.

Llega usted a cualquier sitio y le presentan como el próximo ganador del Tour de Francia, ¿qué fuerte, no?

Sí, me ponen el listón muy alto. Pero ojalá si no es en 2006 sea en 2007, o en 2008. Tengo 25 años; soy joven, aunque lleve muchos años en el ciclismo. Hay que ir poco a poco... No sé si ganaré, pero por la general seguro que lucharé.

¿Usted se ve como un hombre Tour?

Creo que sí. Primero me consideraban un corredor de clásicas, que se me dan bien y se adaptan a mi estilo, pero a mí me gusta más el Tour y la gente me está viendo ya como tal, como un aspirante a ganar esa carrera o una vuelta de tres semanas.

Lance Armstrong tuvo el año pasado un gesto muy bonito en Courchevel, tendiéndole la mano. ¿Se siente preparado para coger el relevo?

Sí, siento que puedo coger el testigo de Armstrong. Si no es este año, será el próximo.

¿Qué cosas nuevas nos enseñará Valverde esta temporada?

He intentado mejorar en la contrarreloj, mi punto débil. En los entrenamientos que he realizado me he encontrado bastante bien, hemos trabajado con un biomecánico, y ahora sólo falta ponerlo en práctica y que funcione.

Habrá marcado al menos tres fechas en rojo en el calendario, ¿cuáles?

Pues sí, son exactamente tres círculos. Uno en las clásicas de abril: Lieja-Bastoña-Lieja, Amstel Gold Race y Flecha Valona; luego el Tour y después el Mundial en Salzburgo.

La Lieja es la clásica decana y ningún español ha inscrito su nombre en el palmarés. Un reto bonito...

El recorrido se adapta bien a mis características, es exigente y no apto para sprinters. La gente rápida se queda y sin embargo yo paso bien los repechos.

¿Cómo es el invierno de un ciclista tan competitivo como usted? ¿Aburrido?

No, no (sonríe). Tras el Giro de Lombardía estuve un mes sin hacer absolutamente nada, comiendo todo lo que podía. Después ya vino un trabajo de gimnasio, natación, andar por el monte, bicicleta de montaña... Tras otro mes así, ahora toca coger la bici y volver a la carretera a hacer kilómetros.

¿Y empezará tan fuerte como el año pasado? ¿Se ha planteado ser otra vez el pichichi español?

Para nada. Estoy bien, pero ni mucho menos como entonces. Quizá comencé demasiado fuerte y lo que gasté ahí me faltó para las clásicas. Este va a ser un año selectivo, de buscar objetivos. Debo mentalizarme de que cuando debo estar a un 100% es en las clásicas y en el mes de julio, para el Tour.

¿Y qué hay de sus rivales?

En una vuelta grande veo peleando conmigo sobre todo a Basso, Ullrich, Vinokourov y Paco Mancebo.

Este año también podremos asistir a un espectáculo inusual: unos cuantos españoles peleando entre ellos por una gran clásica. Óscar Freire, Juan Antonio Flecha y usted, por ejemplo.

Claro que sí. En España las carreras de un día están tirando para arriba. Los aficionados van tomando conciencia de que son muy atractivas, pero muchos españoles iban a ellas a entrenarse, a hacer 100 km y bajarse. Ahora se ve que en España hay corredores para aguantar y para poder ganar en cualquiera.

¿Qué otras cosas tiene en la cabeza? ¿Sólo ciclismo?

Me gusta el tenis, pero sobre todo el automovilismo. Me encanta y más después del fenómeno de Alonso.

Pues menudo trío se puede formar con Nadal, Alonso y usted...

Ufff... La verdad es que me gustaría sentirme partícipe de esa generación de jóvenes deportistas españoles.