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Putin boicotea los mítines políticos de Gary Kasparov

Después de mandar durante dos décadas en el ajedrez, Gary Kasparov (Baku, Azerbayán, 1963) se ha involucrado en la lucha por evitar que Vladimir Putin reforme la constitución para gobernar un tercer mandato. El presidente no se lo está poniendo fácil, pero él no se rinde.

<b>UN PERSONAJE CON MUCHO CARISMA. </b>Gary Kasparov durante un mítin en una provincia del sur de Rusia para evitar que Putin prolongue su estancia en el gobierno.
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En los primeros días de marzo de 2005 Gary Kasparov, nacido Gary Vainhshtein, anunció de forma sorprendente su adiós del ajedrez tras caer derrotado en Linares. Para entonces ya había elegido a su siguiente contendiente, un viejo enemigo al que ya se había medido: el comunismo y su cabeza visible, el ex agente de la KGB Vladimir Putin.

Kasparov ya conocía los rigores de medirse al movimiento durante sus enfrentamientos con Anatoly Karpov, el favorito del Partido. El Ogro de Baku, como fue bautizado en los tableros de ajedrez, ha comenzado su batalla contra Putin situándose en primera línea de conflicto. Kasparov denuncia que Putin quiere reformar la Constitución para completar un tercer mandato en el poder: "Ha declarado la guerra al pueblo ruso. Putin sigue siendo un agente de la KGB". Kasparov predica con el ejemplo y no ha dudado en aceptar la presidencia del llamado 'Comité 2008 para unas Elecciones Libres'. En dicho movimiento ha involucrado a líderes liberales como Irina Khakamada (rival de Putin en las elecciones de 2004), el integrante de la Duma Independiente Vladimir Rhyzhkov, el periodista televisivo Evgeni Kiseilov, el escritor Víctor Shenmderovich o la analista económica Iulania Latynia.

Vigilado de cerca.

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Kasparov se ha desplazado en los últimos meses a diversas regiones de Rusia para tratar de recoger el apoyo de los opositores de Putin. Ha creado el 'Frente Civil' con la intención de movilizar a toda la gente que está descontenta con la política del actual presidente. Sin embargo, Putin no se ha cruzado de brazos y está empeñado en complicar los movimientos de Kasparov por su país. En Daguestán las autoridades, afines a Putin, impidieron al ex campeón del mundo reunirse con refugiados de la vecina Chechenia. Y en las localidades de Stavropol y Rostov se denegó el permiso para que aterrizara el avión en el que viajaba. Además, está en la lista negra de la televisión gubernamental.

Kasparov, tan tenaz fuera del tablero como lo era dentro, no está dispuesto a arrojar la toalla. En los años 90 se alineó con los fugaces movimientos liberales existentes, entre los que se encontraban los encabezados por Boris Yeltsin o Alexander Lebed. En los años posteriores ha evolucionado a posturas más conservadoras en su discurso. Kasparov justificó la "guerra preventiva" en Irán y respecto a la dictadura española advirtió que Franco no había sido bueno para España, pero que los comunistas habrían sido peor. Anticomunista, conservador en cuestiones económicas y liberal en temas sociales y religiosos, Kasparov ha sufrido dos agresiones en los últimos tiempos. La última ejecutada por las juventudes ultraderechistas que apoyan a Putin. El líder de su facción más radical, denominada Nashi (Los Nuestros), Vasili Yakemenko, advirtió al ajedrecista que impedirán "una revolución de terciopelo". Kasparov no se echó atrás y pronosticó una revolución popular pacífica similar a la que aconteció en Georgia en 2003 o en Ucrania en 2004. Putin sigue acorralando a Kasparov, pero eso no le amilana porque confía en dar el jaque mate a Putin en las elecciones de 2008.

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