"Se entrena muy duro para regresar a la cima"
Steve Riddick la prepara por correspondencia

Desea volver por donde solía, a ser la más veloz del mundo, la gran estrella aclamada en los estadios. Pero ya tiene 30 baqueteados años (nació el 12 de octubre de 1975, en Los Ángeles) y afronta una temporada, la de 2006, en la que, para los atletas yanquis, todo se reduce a los grandes mítines europeos, porque no hay Juegos Olímpicos ni Campeonatos Mundiales. El regreso a la cima pasa ahora por brillar en los grandes mítines europeos. Pero en el Viejo Continente, las grandes reuniones, las de la Golden League (Zúrich, Berlín, Bruselas...), no quieren ver a Marion ni en pintura y la rechazan aunque corra gratis, porque la sombra de los laboratorios Balco es alargada y oscura. Resulta difícil regresar del abismo cuando se ha caído en él de la forma en que se ha precipitado Little Jones.
Steve Riddick, su técnico desde 2004, ha dicho a la prensa americana que "Marion se está preparando muy duro para regresar a la cima, deben creerme"... aunque lo hace por correspondencia, que no es la forma ideal.
El regreso será complicado. Charlie Wells, el representante de la atleta (y antes, también, de Tim Montgomery), deberá esforzarse como sobresaliente diplomático para conseguir que Marion sea aceptada de nuevo en el circuito europeo. La rechazaron cuando corría mucho más rápido que ahora, y cuando su compañero sentimental aún no había sido sentenciado a muerte deportivamente hablando. Así que ahora...
En los Juegos de Sydney, Little Jones fue oro en 100, 200 y 4x400 y bronce en longitud y 4x100, pero en Atenas 2004, ya en pleno escándalo, no se clasificó en velocidad y acabó quinta en longitud. En los Mundiales ha cosechado en total cuatro oros, dos platas y un bronce entre 1997 y 2001, pero en 2005, en Helsinki, ni siquiera acudió. Un historial brillante, en todo caso, ahora bajo la sombra de la sospecha.
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De número uno a 35ª del mundo
La decadencia de Marion Jones ha sido evidente. La mujer que dominó la velocidad mundial entre 1997 y 2002 (con algún tropiezo frente a la ucraniana Zhanna Pintusevich) y que llegó a correr los 100 metros en 10.65, registro sólo superado en la historia por Florence Griffith, pasó en el año olímpico 2004 a ser octava del ránking (11.04). Y en 2005 sus 11.28 la situaron en el lugar 35º de las listas mundiales. El suyo será un regreso desde lo más profundo de las catacumbas.
