Meca llegó totalmente exhausto... pero llegó
David Meca consiguió ayer lo que nunca había hecho nadie: cruzar el Mediterráneo, desde Jávea (Alicante) hasta San Antonio (Ibiza). Tardó poco más de un día (25 horas y 55 minutos), sufrió múltiples picaduras de las medusas y tuvo que ser internado nada más llegar a la costa.

David Meca, actual campeón del mundo de larga distancia salió desde la playa de la Grava de Javea para conseguir lo que ningún humano había logrado: realizar la travesía a nado entre la península y las Islas Baleares.
Las primeras horas fueron buenas a pesar del fuerte oleaje que frenaba las brazadas del Galáctico del Mar. El sol no tardó en marcharse. Ese era el momento más complicado para David: la oscuridad de la noche. Había preparados dos focos para alumbrar el pasillo imaginario de Meca. Pero éstos no llegaron hasta las ocho, situación que enfureció al nadador y hasta incluso gritó: "Es que nadie tiene una linterna".
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Tras solventar el problema, David se centró en lo que sólo le preocupaba. A mitad del trayecto apareció una aleta, afortunadamente no era un tiburón sino un pez luna. Pero sí tuvo que atravesar bancos de medusas, que le inflamaron la cara por las numerosas picaduras y le provocaron vómitos.
A las 7:48 horas (tras 22 horas y 18 minutos de travesía) el catalán conseguía tocar el islote de Bledos (Ibiza). Pero David, tras consultar con su entrenadora, decidió emplear las pocas fuerzas que le quedaban para llegar hasta el puerto de San Antoni. Los últimos diez kilómetros fueron eternos. Un autentico calvario. El nadador catalán padecía hipotermia y le faltaba coordinación en su modélica brazada. Los nervios brotaban porque el puerto parecía alejarse. Pero al final, tras 25:55 horas de travesía, David Meca el Galáctico del Mar llegó. Allí le recibieron, con honores de rey, más de mil personas.