Gimnasia | Rafa Martínez

"Mi reto en 2006 es la medalla en el Mundial"

En dos años, Rafa Martínez ha pasado del anonimato a ser uno de los mejores deportistas de España. En 2004 fue quinto y revelación en los Juegos de Atenas, y en 2005, campeón de Europa en la general y coleccionista de premios, como el Infanta Cristina al deportista revelación.

<b>El código.</b> "El nuevo es una barbaridad. Esto va a ser una locura"
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Y para acabar el 2005, en una encuesta de la SER le han elegido el mejor deportista madrileño del año.

Que te den premios siempre te hace ilusión. Te das cuentas que la gente va reconociendo el trabajo y el esfuerzo diario en el gimnasio, a veces un poco ingrato.

Usted no para de crecer. Su título de campeón de Europa en la general parecía un imposible para los españoles desde Joaquín Blume en los cincuenta.

Mantengo una buena progresión y eso me hace feliz, aunque del Mundial me vine un poco fastidiado porque sé que debía estar en el podio, y quedé cuarto. Y lo malo es que regresas a casa y la gente por la calle te pregunta qué te ha pasado, sólo cuarto. Y entonces vas y piensas, 'Oye cuarto del Mundo, que sólo te han ganado tres, que no está mal, que es un exitazo. Que en Atenas fui quinto, que no es para abrirse las venas', vamos creo yo.

Pero usted esperaba algo más en el Mundial de Melbourne.

Iba como campeón de Europa y sabía que tenía opciones de estar entre los mejores. Y me fastidió no sacar medalla, pero lo cierto es que fallé en el potro con arcos. Pero también, en el último aparato, en la barra, el juez irlandés me machac él ya sabía las notas de los rivales, y decidía el bronce entre un bielorruso y un español. Debió pensar, 'Venga, bronce para el bielorruso'. Ese mismo juez también había machacado a Víctor Cano en el potro con arcos, que le puntuó tan bajo que le impidió meterse en la final. Son historias que ya no vienen al caso, así que me preparo para el futuro.

Nuevo código y una temporada con Europeo y Mundial.

El cambio de código es una barbaridad porque si ahora los aficionados no sabían muy bien cómo iban las notas, a partir de ahora es que no nos aclaramos ni los gimnastas. Hasta aquí te daban un 9,70 y la gente sabía que era una notaza porque se puntuaba sobre 10; pero ya lo mismo sacas un 16 y no pintas nada. Es una locura. Lo han parido jueces que no han sido gimnastas, y eso se aprecia porque no cuentan con el que se sube al aparato.

¿Cómo lleva los nuevos montajes en sus seis aparatos?

Eso es otra historia. Poco a poco, porque lleva su tiempo. Hombre, hay gimnastas que trabajan uno o dos aparatos y ya pueden presumir de tenerlos completos. Pero yo disputo una clasificación con los seis, y eso tiene una mayor dificultad.

¿Le molesta que el título de campeón de la general tenga el mismo valor que el de un simple aparato?

No es que me moleste, pero sí considero que la Federación Internacional tendrá que replantearse la situación. No es lo mismo preparar los seis que ser especialista en uno, porque el trabajo es radicalmente distinto. Antes había obligatorios y libres y los especialistas eran gimnastas completos. Ahora, pues la gente va a lo fácil, y la prueba es que en el último Mundial no éramos ni 24 los que luchábamos por la general.

¿Qué perspectivas tiene para el 2006?

Seguir mi progresión de los dos últimos años, lo que significa subir al podio en el Mundial de Dinamarca. Colgarme una medalla, esa es la meta; y si tengo salud y me respetan las lesiones...

Salud, dinero y amor.

En lo de amor estoy libre. Sigo a la espera. A ver si llega una chica mona y que me haga tilín.

Pero si dicen sus amigos que en Móstoles las adolescentes le acosan por donde vaya.

Es que en Móstoles estamos Iker Casillas, Las Supremas y yo como famosos. Y claro, todo el mundo me reconoce.

¿Se lleva bien con Casillas?

Estupendamente. Como vamos coincidiendo en los actos del pueblo, pues nos tenemos simpatía. Es más, nos queda pendiente una partida de mus con el alcalde, que en la última Iker y yo de pareja le metimos un puro.

-Lo de Casillas se lo decía por su militancia rojiblanca. Y dado que él es madridista...

Soy del Atlético de Madrid pero un poco por llevar la contraria. Es que todos mis amigos son del Real Madrid, incluso los compañero del gimnasio. Y claro, por poner un poco de picante en las conversaciones, me hice rojiblanco. Pero no soy un ultra puro y duro. Vivo y dejo vivir. Voy a mi bola.

En la entrega de los premios del Deporte de 2004 da la impresión de que le contaba chistes al Príncipe Felipe.

No, qué va. Lo que pasa es que yo quería colocarme en la foto de familia al lado de la Reina, y de pronto viene el Príncipe, me mira desde arriba, y me dice, bueno, que me pongo detrás para no taparte mucho. Y le digo, pues mejor, que yo tapo menos. Estaba supernervioso en La Zarzuela.

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No me diga. Con la cara que usted le echa al asunto.

Pues sí, sí. Más que en el Mundial. Se me salía el corazón del pecho. Iba acelerado. Me decía, vamos Rafa, tranquilo, camina bien, no te vayas a tropezar, a ver si te caes. Y me salté el protocolo porque me dijeron que saludase a quien me diese el premio y a los Reyes, pero como yo veía que los que iban saliendo antes además le daban la mano a otras autoridades, pues yo a todos, a los Reyes, al Príncipe, a la Infanta, a todos.

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